
Hay trabajos cuya eficiencia se mide, en la mayor parte de las situaciones, por su discreción: cuanto mejor se hacen, menos atención reclaman. Esa es la realidad diaria de los servicios públicos municipales: su éxito reside en la ausencia de sobresaltos, en su cotidianeidad, en que la ciudad funcione sin estridencias, sin fallos. Pocas veces se repara en ellos gracias a que su funcionamiento transcurre con normalidad, y sin embargo son el andamiaje invisible que sostiene la vida cotidiana en nuestra ciudad.
El reconocimiento otorgado por la Policía Municipal en su cita anual a los trabajadores de los servicios de limpieza, parques y jardines, iluminación viaria y abastecimiento de agua supone una invitación a detenernos un instante, levantar la mirada de nuestras rutinas aceleradas y reconocer a quienes, cada día, “hacen ciudad” desde la primera línea del servicio público.
«Hacer ciudad» significa empezar la jornada mientras ésta aún duerme para que las calles amanezcan limpias; significa atender parques y zonas verdes para que color, sombras y biodiversidad formen parte de nuestro paisaje urbano; significa mantener, detectar y resolver rápidamente averías en el alumbrado para que la noche sea sinónimo de seguridad y significa, también, garantizar un suministro de agua eficiente y de calidad.
Que sea precisamente la Policía Municipal quien haya reconocido a través de placas conmemorativas su labor añade aún más valor a este importante gesto simbólico. Los agentes municipales son quienes mejor conocen el pulso real de Zamora, quienes detectan, gracias a su presencia diaria y a la colaboración ciudadana, cuándo un engranaje falla, facilitando mediante su labor de recopilación y transmisión el trabajo al resto de los servicios municipales. Que su mirada profesional y cercana reconozca el mérito de la labor del resto de los trabajadores municipales tiene una fuerza especial: la del respeto entre quienes comparten vocación de servicio y compromiso con lo público. Policía que, por cierto, encara un ciclo de liderazgo renovado con un nuevo Jefe dispuesto, amable, cercano y extremadamente profesional.
Este reconocimiento es, en definitiva, un recordatorio de que el valor de una ciudad se mide en el cuidado de lo cotidiano. Y en Zamora, ese cuidado tiene nombres propios colectivos: los trabajadores y trabajadoras de nuestros servicios municipales, que con su dedicación diaria mantienen y garantizan la convivencia vecinal en calles, plazas, parques y zonas ajardinadas de nuestra ciudad.
