Marta Feo, Nuria Ruiz y Roberto Pérez tienen tres maneras diferentes de entender el libro. Centrados cada uno en un tipo de público bastante específico, bastante distinto de unos negocios a otros, los tres emprendedores regentan los tres principales puntos de venta de literatura de Toro y su alfoz. Ellas, en pleno centro de la ciudad, ofrecen novedades, admiten peticiones y se centran, por así decirlo, en la actualidad literaria. Él, a unos kilómetros, en Pozoantiguo, regenta una librería de segunda mano con más de 45.000 volúmenes que vende, sobre todo, a través de Internet.
A los tres les une la apuesta por llevar la palabra escrita a las zonas rurales y, este fin de semana, su implicación a la hora de organizar la Feria del Libro de Toro, que este año celebra su cuarta edición ya muy consolidada en el calendario cultural de la ciudad. Migrada desde el Alcázar, donde celebró la primera edición, a la Plaza Mayor, la feria se ha convertido en un buen escaparate para acercarse a los lectores locales, que durante los próximos días bucearán en los mostradores para encontrar las propuestas de unos o los tesoros escondidos de otros.
Comencemos, por respetar el orden de antigüedad en la materia, por Marta Feo, de Librería Book, que abrió sus puertas en 2010 en la «Gran Vía toresana», la calle Corredera, y que ahí sigue, haciéndose cargo ahora del negocio impulsado originalmente por su padre y compaginando la venta de literatura con los quehaceres propios de la papelería. «Diversificar para poder vivir», en suma, explica Marta, que celebra que el repunte de lectores que se experimentó con la pandemia se ha mantenido. En estas, ¿siguen siendo las librerías un lugar de refugio para gente de franjas de edad medias y altas? Muchas veces, explica la librera, sí. «A los que trabajamos con este material nos hace mucho daño Internet en general y Amazon en particular», con la famosa entrega en un día que hace polvo a los pequeños negocios. «Los libros tienen precios tasados, pero Amazon ofrece sobre ellos descuentos a los que nosotros no podemos llegar». Por ahí, asegura Feo, se va buena parte de la clientela, sobre todo de los segmentos más jóvenes. «Entre los 14 y los 18 o 20 años se lee poco y se compra mucho por Internet, así que se junta todo en esas edades. La gente mayor, en cambio, es más fiel», diagnostica la empresaria.

En esta librería, como sucede en la copistería que Nuria Ruiz abrió a la literatura durante la pandemia, se dan cita principalmente las grandes novedades editoriales. En el caso de Book el libro formó parte de su catálogo desde los primeros pasos del negocio; no así en el caso de Copistería Nuria, un negocio dedicado a la papelería y reprografía hasta que el COVID hizo acto de presencia y tocó ampliar horizontes. «Entonces la gente empezó a pedirme libros para que les llevara a casa. Siempre me había dado mucho respeto meter libros en la tienda, pero me lancé y desde entonces va bien», apunta Ruiz, que empezó «por una pequeña estantería con pocos ejemplares» y que ahora tiene una parte importante de su local dedicado a la literatura.
Aquí uno encuentra también las principales novedades del catálogo editorial y, además, una interesante oferta de literatura infantil y juvenil, pues es precisamente este segmento uno de los principales nichos de clientela del negocio, reconoce su responsable. Estos libros, los juveniles, y otros, las novedades y los de autoayuda, completan las principales apuestas del local, que también estará presente, como ha estado en las tres ediciones anteriores, en la Feria del Libro de Toro.
El punto diferente lo pone Robespierre, el revolucionario nombre que Roberto Pérez puso a su librería de viejo en Pozoantiguo. Curtido en el mundillo en Urueña, Pérez asegura que llegó «un momento de la vida» en el que uno tiene que decidir lo que quiere ser de mayor. A él le llegó pasada la cuarentena, pero nunca es tarde. Tras siete años «sin vacaciones ni fines de semana», en 2019 consiguió abrir su negocio, que ahora cuenta con más de 45.000 volúmenes y con interesantes colecciones de diversas materias para vender, sobre todo, a través de Internet.

Si para una librería, hacer rentable el negocio es ya un reto, para una librería de segunda mano es una epopeya. Más aún en un pueblo. Los libros de segunda mano no se venden como los nuevos. La gente no busca en general, el «ratón de biblioteca» que pasaba horas en las librerías de viejo olisqueando entre los volúmenes es ya un ejemplar extinto. Ahora la gente busca por Internet un libro en concreto y lo compra a quien lo tiene. «Tener este negocio en formato presencial» obliga a que la persona adecuada pase frente al libro adecuado, algo complicado en las ciudades e imposible en un pueblo. En la web, en cambio, se abre la ventana, la gente encuentra, compra y recibe en casa. Gracias a eso, celebra Roberto, pervive Robespierre.
Roberto compra por lotes, cuando recibe una llamada de un amigo, o del amigo de un amigo, que vende tal colección. «Y ahí te ves, en una casa con cientos de libros de una materia que no dominas y que tienes que valorar» para decidir si se compra o no se compra. Cuando se cierra la venta, a base de inventariar y bucear por las páginas, «acaba uno haciéndose casi experto», bromea el librero, que defiende este modelo de negocio en el que el lector busca «cosas muy específicas» que ya no se encuentran en negocios tradicionales, bien porque están descatalogadas o bien por pura antigüedad de las ediciones. Aquí el nicho de público es ya definitivamente de edades más altas, «a partir de 45 muchos de ellos», y busca algo que no encuentra en las librerías al uso. «A Robespierre se viene a charlar, a tomar café y a hablar de libros», indica su impulsor.
Actividades para «absolutamente todo el mundo»
Habrá mucha literatura estos días en la Plaza Mayor de Toro, pero no solo literatura. Yolanda Manso, encargada de coordinar todo el entramado que soporta la feria, asegura que se ha hecho un esfuerzo para programar actividades «para absolutamente todos los públicos», desde presentaciones literarias a mesas redondas para los adultos, firmas de libros para que los lectores charlen con los autores y un abanico de propuestas para los niños, desde cuentacuentos a un área con juegos de mesa en la que el timón ha corrido a cargo de la asociación El Martillo de Toro.
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Participarán en la feria Librería Book (Toro), Copistería Nuria (Toro), Librería Robespierre (Pozoantiguo), Ediciones del Oriente y del Mediterráneo (Guadarrama, Madrid), Editorial Páramo (Valladolid), Distribuidora La sombra de Caín, la editorial Salto al Vacío (Zamora), Editorial Sabaria (Zamora), Ediciones Lastarria & de la Mora (Boecillo, Valladolid), Editorial Difácil (Valladolid), Editorial El quinto sello (Salamanca), Asociación ProCulto, Asociación El Martillo de Toro, El Orco Rojo (tienda de juegos de mesa de Valladolid) y Los Juegos de Nacho. Estarán también presentes la escuela de música «Jesús López Cobos» y la Ruta del Vino de Toro. Todo ello, destacan desde la organización, en una carpa instalada por el Ayuntamiento para que el mal tiempo que se prevé para los próximos días no empañe uno de los fines de semana (son muchos a lo largo del año) en los que Toro se convierte en referencia cultural de la provincia.
