La Junta de Castilla y León considera que la modificación del Plan General de Ordenación Urbana que aprobó el Pleno del Ayuntamiento de Toro para frenar la implantación de plantas de biogás en la localidad «no es de interés general» y, por tanto, limitará la aplicación de las medidas a las que los concejales dieron el visto bueno por unanimidad. Una cuestión que el alcalde de Toro, Carlos Rodríguez, y el concejal Javier Valdespina han puesto este miércoles sobre la mesa en la reunión mantenida con bodegueros de la comarca en relación a las implicaciones futuras de la llegada de las fábricas de biogás a la zona, un encuentro al que han asistido representantes del Consejo Regulador, de la Ruta del Vino de Toro y un número bastante recudido de bodegas, menor del esperado por los responsables municipales a la vista de la «importancia» del asunto tratado. La modificación del PGOU, que no planteaba la prohibición de dar licencias a las empresas de biogás, sí que hablaba de una moratoria de dos años en la que la expedición de permisos iba a estar paralizada.
Valdespina ha insistido en llamar a la movilización conjunta de la ciudadanía para poner pie en pared contra la industria y ha pedido «no fantasear» con la ilusión de que las empresas recularán si no hay una elevada presión social. «Desde el Ayuntamiento lo que estamos haciendo es ganar tiempo, porque estas fábricas, tal y como está la legislación hoy en día, son legales», ha apostillado el edil. «Hace falta que seamos visibles, que el sector bodeguero se una como ha hecho en otras regiones del país», en Ribera del Duero por ejemplo, «para que estas empresas no lleguen aquí». Las implicaciones, insisten desde el Ayuntamiento, pueden ser graves.

Lo que más preocupa a los productores es la vertiente relacionada con el enoturismo. «Hay una fábrica proyectada a menos de un kilómetro de una bodega» que tiene una parte importante de su negocio fiada al enoturismo y a la celebración de eventos, como bodas. «Nadie va a querer casarse en un sitio que huela mal», ha ratificado el concejal, que ha añadido además que las grandes cantidades de producto necesarias para producir el biogás no pueden llegar solo desde Toro, porque no hay producción que lo justifique. «Va a llegar mierda de todos los sitios», ha insistido.
Por su parte, Carlos Rodríguez ha pedido a los bodegueros que sean conscientes de la situación que se está generando en este campo y ha llamado a no quedarse en los anuncios de «economía circular y energías limpias» porque, según el alcalde, las plantas de biogás «no son eso». «Se producen una serie de desperdicios importantes que van a repartir por nuestras tierras», ha ratificado Rodríguez. «Es necesario que todos nos unamos para defender a la comarca de Toro», ha concluido el alcalde.
Una vez testado el parecer de los bodegueros (aunque han acudido realmente pocos, el Consejo Regulador, que representa a las bodegas, ya se posicionó en contra del biogás) llegará el turno del resto de la parte empresarial del pueblo. La idea es unir todas las fuerzas para que la imagen de Toro como destino limpio, verde y ligado al vino no acabe viéndose perjudicada por la llegada del biogás a la provincia de Zamora. «¿Hemos estado trabajando tantos años para que esto se venga abajo?», se preguntaba para terminar Rubén Gil, secretario del Consejo Regulador.
