El Caja Rural-CB Zamora se jugará el derecho a disputar un playoff de ascenso a Liga Endesa el próximo viernes en el Ángel Nieto. Conviene pararse un segundo en ello, porque se trata de algo impensable hace no tanto. «El partido que no soñábamos con poder vivir» hace unos años se disputará en cinco días, ante un pabellón que seguro estará repleto, con un objetivo único. No valen más cábalas, no hay más canchas en las que fijarse. Si es o no es, se verá en Zamora. Solo vale ganar de nueve puntos o más. Cualquier otro resultado dará por finiquitada la temporada a eso de las once de la noche.
Se ha ganado el equipo el derecho a jugar este partido… y ha ayudado mucho HLA Alicante. En las últimas jornadas se ha dado casi por cerrado el sueño del playoff en más de una ocasión. Cuando se perdió en Melilla, por ejemplo. Cuando hace una semana vino a Zamora a ganar su partido Alega Cantabria, un equipo que ya llegaba salvado y sin presión. Y cuando este sábado se perdió (90-80) en Oviedo contra un equipo que sí jugará por subir. Lo que sucede es que Alicante tampoco ha hecho los deberes, que se ha dejado victorias contra Palmer y contra Tizona y que ahora, también, se jugará la temporada a un partido.
Que nadie se engañe ni piense en escenarios si se hubiera ganado en Melilla o a Cantabria. Todas las personas que conforman el club, y toda su masa social, hubieran firmado en octubre llegan a mayo en una situación como la actual. Para un equipo cuyo primer objetivo es y debe ser la permanencia, para un club que maneja uno de los presupuestos más bajos de la liga, es ya un premio encontrarse en este escenario. El pabellón debe ser una fiesta el viernes, tanto celebrando la victoria si se gana como reconociendo el trabajo de jugares y cuerpo técnico si no se consigue la victoria por los famosos nueve puntos de diferencia. La temporada es ya buena, con la permanencia asegurada desde hace muchas semanas y el equipo dando un paso adelante con respecto al año pasado.
Dicho esto, es tiempo de creer. El viernes, a por todas.
