Lo mejor de la jornada del domingo es que la llama del playoff no está definitivamente apagada. Algo que, visto cómo vino la jornada, no deja de suponer una buena noticia. La plaza a la que se aspira es ya, eso sí, la novena, la última que da acceso a las eliminatorias. Después de la victoria en Cartagena, el equipo llegaba con la práctica obligación de ganar en el Ángel Nieto a un Alega Cantabria que llegaba con los deberes hechos y que no se jugaba nada. Quizás por eso sorprendió, tanto en la grada como, parecía, en la pista, el nivel de intensidad mostrado por los de Torrelevega, que se llevaron el partido (86-89) tras mostrar un superior acierto.
La primera parte fue de sopetón, con el equipo incapaz de defender un torrente anotador que llegaba desde el otro lado de la pista. Si a mediados de la semana pasada se celebraba el haber dejado a Cartagena en 24 puntos en la segunda mitad y en su cancha, hoy se lamenta que Cantabria anotara más de cincuenta en la primera parte en el Ángel Nieto. Los jugadores visitantes, sin la tensión de jugarse nada más que la honra, lo que en deporte es ya mucho decir, ofrecieron este fin de semana la exhibición anotadora de la temporada.
El caso es que se perdió y de poco vale ahora hacer cábalas, aunque sea cierto que el conjunto zamorano estaría empatado con HBA Alicante en la novena posición si se hubiera conseguido la victoria. El cruce de la última jornada no cierra aún todas las opciones, pero el camino a las eliminatorias, con la derrota de este fin de semana y con la de hace siete días en Melilla (ambas, en principio, inesperadas) se ha torcido mucho. Hay que ganar en Oviedo y a Alicante en la última jornada en el Ángel Nieto. El rival recibe la próxima semana a Tizona Burgos, que se juega el descenso en las últimas dos jornadas. ¿Complicado? Sí. ¿Posible? También.
