La Diputación de Zamora aspira a que el servicio de oficina bancaria movil que dará servicio a los ayuntamientos sin acceso a los servicios financieros esté operativo a partir del 1 de septiembre. Para ello se ha firmado este lunes el convenio entre la institución provincial y Caja Rural de Zamora, entidad que, por algo más de 1,3 millones de euros, ha resultado adjudicataria del servicio. El trámite tendrá que pasar ahora por el Pleno y la entidad tiene cinco meses para definir las rutas, comprar los dos furgones que recorrerán los pueblos y contratar al personal que fuera necesario.
Los pueblos en los que se prestará el servicio están ya identificados, y son todos aquellos en los que no hay oficina bancaria, ni agente bancario ni modo alguno de acceder a los servicios financieros con trato personal de un trabajador. Los dos furgones recorrerán, diariamente de lunes a viernes, los ayuntamientos en cuestión, estableciendo un calendario gracias al cual los vecinos conocerán cuando viene el furgón y el horario en el que se atenderá al público. Los furgones llegarán, inicialmente y según ha puntualizado el presidente de la Diputación, Javier Faúndez, a las cabeceras municipales y aun no a los anejos.
Los servicios que se prestarán serán prácticamente todos los habituales en una oficina bancaria. Para todos los clientes se podrán realizar operaciones con tarjeta, mientras que para realizar gestiones en las que intervenga el número de cuenta será necesario ser cliente de Caja Rural de Zamora. Para la Diputación esto no supone mayor problema, habida cuenta de que la cooperativa de crédito es la entidad más instaurada de la provincia. Se podrá disponer de dinero, abrir y cerrar cuentas, realizar transferencias, conseguir extractos y contratar seguros, entre otras cuestiones. Con algunas limitaciones, claro. Por ejemplo, ha puntualizado Cipriano García, director general de Caja Rural, será necesario avisar con antelación para disponer de cantidades importantes de dinero, ya que el furgón no viajará con grandes sumas por seguridad.
Con este servicio, la Diputación de Zamora y Caja Rural de Zamora esperan poner solución a uno de los grandes problemas de las zonas rurales de la provincia, que es la falta de acceso al sistema financiero. Los pueblos, habitados (sobre todo en invierno) fundamentalmente por personas de avanzada edad, carecen en un buen número de casos de un servicio como este, fundamental para el día a día. Precisamente pensando en estas personas mayores se ha optado por un servicio como este, asistido por profesionales, en detrimento de otras propuestas anteriores, como la de incluir cajeros automáticos en los bibliobuses, que se descartó.
Caja Rural, por su parte, estima que este contrato “define perfectamente lo que queremos ser en la provincia”, como ha asegurado su director general. “Es un contrato en el que no ganaremos dinero, seguramente tengamos que aportar, pero que estamos decididos a prestar”, ha añadido García. El contrato se firma, inicialmente, por cuatro años y tiene vocación de continuidad a lo largo del tiempo.
