El inicio de la primavera está en la romería de La Luz, como también está aquí la identidad de La Raya. Día de fiesta este domingo en la frontera zamoranoportuguesa, entre Constantim y Moveros. Entre conversaciones, reencuentros, misa, procesión, petardos y fiesta ha pasado la jornada en la frontera, con los vecinos celebrando, como cada año, la diversidad del territorio. Apretando los lazos que unen a las dos localidades, con muchas más cosas en común que en contra. La frontera, hoy más que nunca, es un acto administrativo.
En este punto de la frontera, zamoranos y portugueses son hermanos porque lo comparten prácticamente todo. Ya se sabe, cuando uno necesita ayuda, la pide al vecino, aunque el vecino hable otro idioma. Lo que cuenta es quererse entender.
Con su liturgia religiosa, que está en el origen de todo, la luz ha vuelto a abrir un claro en la oscuridad demográfica de La Raya. Decenas de puestos y cientos de personas, de la comarca y de otros lugares, llegan hoy a la zona llamados por la tradición. La misa y la procesión justifican el día, pero es la llamada a hacer comunidad lo que también anima la jornada. Y el mercado, claro, que hoy bulle, con productos de ambos lados de La Raya. Fruta de Zamora, bisutería de Salamanca y bacalao de Portugal se mezclan con camisetas, ropa de cama y puestos de comida tradicional en los que la gente espera paciente su turno para llenar el estómago. Como cada domingo después de San Marcos, La Raya luce con la La Luz.








