La Diócesis de Zamora ha confirmado la cesión de la iglesia de San Martín de Tours, de Otero de Sariegos, al Ayuntamiento de Villafáfila. Después de meses de negociaciones, el acuerdo se ha sellado definitivamente, lo que abre la puerta a que el municipio haga movimientos firmes para recuperar un templo que se encuentra en «riesgo de colapso».
Conviene recordar que Otero de Sariegos, ubicado al pie de algunos de los principales miradores de las Lagunas de Villafáfila, lleva más de veinte años sin vecinos, aunque en torno al día de San Marcos sigue celebrando una fiesta popular en la localidad a la que acuden muchas de las personas vinculadas familiarmente al lugar. Además, el Ayuntamiento, junto a una asociación de amigos del pueblo, está promoviendo la recuperación de las calles y de las viviendas para adecentar el aspecto de la zona.
La cesión anunciada este miércoles se enmarca en ese interés de la gente por mantener vivo el patrimonio del pueblo. «Este acuerdo se produce tras constatarse la delicada situación estructural del inmueble. Un informe técnico elaborado por el arquitecto responsable determina la prohibición de uso del templo ante el riesgo de colapso, lo que hace inviable cualquier tipo de actividad en su interior hasta que se lleven a cabo las necesarias actuaciones de restauración que garanticen la seguridad», ha recordado la diócesis.
La operación, que será elevada en breve a escritura pública, supondrá un nuevo paso en la búsqueda de una solución estable para este templo. De hecho, con la cesión, «el Ayuntamiento queda plenamente legitimado para promover y solicitar cuantas ayudas públicas sean necesarias para la consolidación y recuperación del inmueble».
«El acuerdo se ha cerrado salvaguardando en todo momento la naturaleza propia del inmueble eclesial. En este sentido, se establece que el uso futuro del templo no podrá contravenir la moral católica ni cuanto esta implica en relación con el respeto debido a un espacio sagrado. Del mismo modo, la diócesis se reserva el derecho de uso para celebraciones litúrgicas, de manera que la iglesia pueda seguir acogiendo el culto cuando así se considere oportuno, una vez se den las condiciones adecuadas de seguridad», han zanjado desde el Obispado.
