Son las diez de la mañana del lunes y Luciano Pleitel y Oriana Domínguez ya llevan un rato en la oficina de Correos de Santa Clara. Habían esperado mucho tiempo. La pareja echa un rato en el mostrador mientras busca y saca papeles. La trabajadora del servicio postal resuelve el trámite con una amabilidad que se percibe a metros de distancia mientras otra gente va llegando a cuentagotas. Es el primer día para presentar la solicitud de la regulación extraordinaria de personas extranjeras de manera presencial.
Cuando Luciano y Oriana abandonan la oficina, otra mujer pasa a la ventanilla de al lado con una carpeta en la que se puede leer «Certificado de antecedentes penales». Ese es uno de los papeles que hay que presentar, el que demuestra que el solicitante carece de cuentas pendientes con la Justicia en su país de origen. También hay que acreditar cinco meses de permanencia continua en España y viene bien presentar, como hace Luciano, un contrato laboral en vigor.

El joven argentino, de 24 años, y su pareja, de 23, llegaron a España en octubre de 2023. Al principio, con «mucha incertidumbre», sin ningún permiso para trabajar. «Los siete u ocho primeros meses fueron bastante regular. Menos mal que teníamos a mi cuñada, la hermana de ella, que nos ayudó mucho», admite Luciano, que aclara que, ya mediado 2024, se registraron como solicitantes de asilo y abrieron una puerta al mercado laboral.
El joven argentino de Mendoza accedió entonces a un empleo como peón forestal que le permitió ir dando pasos hacia la normalización de la vida. «Pero estábamos ahí como al 50-50, porque el asilo te lo pueden denegar y quedas irregular. Estábamos ahí con esa incertidumbre y no sabíamos si irnos o quedarnos. Si nos lo denegaban, ya teníamos pensado volver a Argentina porque, sin papeles, aquí es imposible», recalca el vecino de Zamora capital.
Ahora, la decisión está más o menos tomada: «Si nos aceptan, nos quedamos», aseveran ambos con precaución. Las solicitudes de regularización se pueden rechazar, pero ellos entienden que cumplen con los requisitos. De momento, próximamente, van a recibir un permiso provisional para el próximo año que ya cambia su situación a mejor.
«Hemos estado un poco nerviosos, pero ahora ya a esperar noticias», zanja Luciano, que antes de la conversación había advertido de que tenía prisa. Después de Correos, toca ir a trabajar.
