Desde 1999, hace 26 años, Izquierda Unida en Zamora repite la misma fórmula, con leves variaciones. Tres nombres se han repetido a lo largo de los últimos lustros en los puestos de salida de la coalición en los comicios celebrados en la capital, muchas veces en los tres primeros puestos y siempre en posiciones de salida: Francisco Guarido, Laura Rivera y Miguel Ángel Viñas. El año que viene es la primera vez que IU cambiará el nombre de su candidato por primera vez desde 1999, una esta cuestión evidencia la renovación generacional que acomete el partido. Con el paso atrás de Guarido, anunciado desde hace timempo, los otros dos “históricos” de IU, Rivera y Viñas, ocuparán en 2027 posiciones más discretas en la candidatura. Eso si concurren a las elecciones, que aún no está claro.
Por partes, comenzando por Viñas. El coordinador del partido en Zamora ha transmitido ya a los afiliados de la coalición y a sus personas cercanas que su intención es dar también un paso al lado el año que viene. Aunque asegura que estará “a lo que determinen los compañeros”, Viñas empieza ya a atisbar un futuro lejos de la política después de varios años como concejal. El coordinador del partido, profesor en la Escuela de Arte de Zamora, tiene en realidad su plaza de funcionario en un instituto de Toledo, donde podría acabar volviendo. Durante estos años, recuerda él mismo, nunca ha estado 100% liberado, lo que hace más fácil iniciar una hipótetica transición.
Transición que también empieza a plantear Laura Rivera, que no descarta formar parte de la papeleta electoral en 2027 pero que asume que no jugará en ella el mismo papel que ha venido desempeñando en los últimos años. No está descartada su presencia en la candidatura, porque como la propia concejala asegura en declaraciones a este periódico, también estará “a disposición de lo que decida la asamblea”, es decir, los afiliados del partido. “Estaré donde me digan. Si es en la papeleta podría ser en el puesto 13, el 15, el 20… Donde me pongan, allí estaré”, apunta Rivera, que habla de una presencia en una hipotética segunda línea del partido en la nueva etapa liderada, en el plano municipal, por Pablo Novo.
Y queda aún por determinar cuál será el papel del alcalde, Francisco Guarido, el máximo representante de esos afiliados “históricos” que llevaron a Izquierda Unida de lograr un concejal en 1999 a la mayoría absoluta de 2019 y a tres mandatos consecutivos al frente del equipo de Gobierno del Ayuntamiento de Zamora. Guarido tampoco descarta formar parte de la papeleta, pero su presencia sería, en cualquier caso, simbólica. Nunca en un puesto de salida. ¿Podría ser en el puesto 25? “Bueno, eso sería algo simbólico”, dicen en la coalición, “una posición como la que hace unos años tuvo Amable García, más de apoyo “moral” que otra cuestión. Con todo, los tres, Guarido, Rivera y Viñas, se ponen (lo han hecho, y lo volverán a hacer cuando llegue el momento de conformar la lista y determinar el papel de los candidatos y afiliados para los próximos años) “a disposición” de la coalición. Insisten todos en este concepto, mientras que Viñas y Rivera aseguran que sus posiciones todavía no han sido tratadas de forma oficial con los afiliados. La coalición ha estado centrada hasta ahora en elegir a su cabeza de lista. Lo ha hecho ya, y también a la número 2. Del resto de la candidatura se comenzará a hablar en los próximos meses.
Gabriel Guijosa, el cabeza de lista anterior a Guarido, se presentó en 1995
Para encontrar un cabeza de lista diferente a Francisco Guarido en las listas de Izquierda Unida en unas elecciones municipales en Zamora hay que irse a 1995. Entonces fue Gabriel Guijosa, ya fallecido, el que defendió las ideas de la coalición, obteniendo dos concejales. El segundo fue Francisco Molina, otro de los históricos del partido, concejal hasta las elecciones del año 2015, que en aquel mandato fue además diputado provincial.
Guarido lidera las listas de IU desde 1999 y siempre ha estado acompañado por Rivera y Viñas, amén de por el propio Molina hasta que la irrupción de Podemos en la escena política distanció a este último de los otros tres. Guarido fue el único concejal de IU entre 1999 y 2001 y también entre 2003 y 2007. IU comenzó su crecimiento en las elecciones de mayo de 2007, cuando pasó a tener tres concejales: el propio Guarido, Francisco Molina y Miguel Ángel Viñas, que debutaba entonces en el Ayuntamiento (cumplirá el año que viene veinte años como concejal de IU). Desde entonces hasta ahora el camino político de Viñas y de Guarido han estado unidos, ocupando el primero importantes responsabilidades en los tres equipos de Gobierno que ha liderado Izquierda Unida.
Por su parte, la presencia de Laura Rivera en el Pleno de la Casa de las Panaderas es continua desde las elecciones de 2011, cuando IU logró cuatro concejales, los tres del anterior mandato más la propia Rivera. El gran crecimiento de la coalición se produjo en 2015, cuando se lograron ocho asientos en el Pleno y entró ya una nueva generación de militantes, que directamente debutaron en el Ayuntamiento con responsabilidades de Gobierno. Es el caso de María Eugenia Cabezas, que cuando acabe este mandato sumará doce años como concejala. La llegada de Pablo Novo tuvo que esperar cuatro años más, pues tomó acta de concejal en 2019, el año de la mayoría absoluta de Izquierda Unida. Desde entonces hasta ahora ha ganado cada vez más responsabilidades e influencia, cuestión que se confirma ahora con su elección como cabeza de lista para los próximos comicios.
