El deporte es cruel. El posiblemente mejor partido de la temporada de un Caja Rural-CB Zamora intenso, enchufado, atinado en ataque y contundente en defensa no dio para que el equipo entrara en playoff de ascenso a ACB (83-76). El club buscaba la gesta de meterse entre los nueve mejores de la categoría con uno de los presupuestos más bajos de la liga, de jugarse el ascenso a la primera categoría del basket español en las eliminatorias. No será, al menos este año. Quién sabe si en los próximos. Es lo que duele, la sensación de que se ha escapado algo muy, muy difícil porque la última canasta de Roberts no entró.

El equipo fue mejor durante 38 de los 40 minutos de juego, con algún altibajo que se corrigió rápido desde el banquillo. Consiguió la renta de los ansiados nueve puntos pronto, en el primer cuarto, y además ganó el segundo y el tercer asalto. Al inicio del último periodo, se ganaba por catorce. Cuando quedaban dos minutos y veinte segundos la renta era de 15 puntos, en los altavoces sonaba Sweet Caroline y aquello era una fiesta. Increíble ayer el Ángel Nieto, que fue el de las grandes ocasiones. Pero en los últimos minutos se acumularon fallos en ataque, los árbitros inventaron una falta de Peris que era infracción del atacante y un triple visitante acabó de silenciar al pabellón. Lo de después fue el epílogo, el partido se perdió ahí.

Aunque el ambiente era de funeral, los días ayudarán a poner en valor la temporada. El CB Zamora, jugaba este año, como jugará el que viene, con el objetivo de mantener la categoría. Eso se consiguió hace muchas semanas, lo que abrió la puerta a objetivos más ambiciosos. Ningún drama no conseguirlo. Este equipo se ha construido poco a poco. Subir a LEB Plata, intentar mantenerse, pelear para meterse en playoff, competir en playoff off, soñar con el ascenso a LEB Oro, ascender. ¿Les suena? Normalmente, eso no se consigue en dos años. Lo importante es ser, cada año, un poco mejor.
El pabellón reconoció este viernes a su equipo, del que ya se despide hasta el otoño. Un aplaudido Roberts aprovechó para pedir perdón, como lo hizo Paukste, que quién sabe si contra HLA Alicante disputó sus últimos minutos como jugador del CB Zamora. Tiempo ahora de hacer el parón y de, como cada año, comenzar a pensar en la temporada que viene, donde tocará de nuevo buscar debajo de las piedras para hacer un equipo competitivo con uno de los presupuestos que, salvo revolcón, volverá a estar por debajo de la media.

En el deporte, como en la mayoría de los ámbitos de la vida, manda el dinero. De ahí la sensación de ahora, porque el CB Zamora se ganó por juego y pericia en las contrataciones el derecho a estar en un nivel en el que, por poderío económico, no le corresponde estar. No jugará este año por subir a Liga Endesa, aunque ha cerrado la mejor temporada de su historia. El que viene, ya se verá. Esto no se hizo en una hora.
