No vivió el Caja Rural-CB Zamora su mejor tarde de la temporada en la visita a Melilla Ciudad del Deporte (94-87 tras prórroga). Partido competido el que se vivió el domingo, con dos equipos más centrados en anotar que en defender y, pese a todo, con porcentajes de tiro no demasiado elevados. Sobre todo en el caso de los visitantes, que navegaron por el partido con un 50% de tiros de dos y solo un 27% de triples, fallando canastas fáciles (sobre todo en la primera parte). Canastas que, de haber entrado, bien podrían haber cambiado los designios del partido. Pero no entraron.
En la segunda segunda parte el equipo fue siempre a remolque y solo un parcial de 0-6 casi mediado el último cuarto permitió a los zamoranos meterse de nuevo en partido. Sin embargo, la sensación general era que el Zamora jugaba ayer a arreones. El último permitió forzar la prórroga, aunque ahí ya salió cruz. Dos triples de inicio permitieron que los locales se distanciaran y ahí, con un conjunto zamorano más cansado (el equipo salió de viaje a las seis de la mañana para llegar a Madrid en bus y coger ahí un avión a Melilla), el partido se acabó de ir.
Lo más relevante del encuentro es que pone fin a una buenísima racha que había llevado a los zamoranos a vencer a varios equipos del tramo de arriba de la tabla y había llevado a los de Saulo Hernández a competir por entrar en playoff. Una competición de la que, a falta de cuatro partidos, aún no se han caído, aunque la derrota de ayer complique bastante el objetivo. Hestia Menorca y HLA Alicante caminan dos victorias por encima de los zamoranos, obligados ya a ganar en Cartagena en tres días (hay partido entre semana) para seguir manteniendo opciones de meterse en las eliminatorias. Una derrota significaría prácticamente decir adiós al objetivo de lo que resta de temporada, habiéndose consumado hace ya semanas la permanencia.
