Tras acabar su carrera universitaria, Farmacia por la Universidad de Salamanca, Mayte Tola marchó a trabajar a Valladolid. Nada nuevo bajo el sol en esta provincia, donde los jóvenes marchan (bastantes) a estudiar a otros lugares y después (muchos) ya se establecen definitivamente fuera. Era esta la historia de otro de esos jóvenes que se van a estudiar y no vuelven. Pero en estas, en Fuentesaúco, localidad de la que proviene Mayte, la farmacéutica anunció que se jubilaba y que ponía su negocio en traspaso. «Pregunté y me lo quedé», asegura ahora la farmacéutica.
Tola es la encargada de dispensar los medicamentos a los vecinos saucanos desde el año 2018. Al haber trabajado en una ciudad y ocuparse después en un pueblo, Mayte ha visto desde detrás del mostrador todos los métodos de atender en el negocio. Desde la persona «casi desconocida» que pasa por la farmacia de una ciudad a comprar lo que toque hasta los vecinos de los que se conoce ya prácticamente la historia clínica. «La atención en uno y otro lugar es muy distinta, pero yo prefiero esta, la más cercana», razona ahora la farmacéutica.
Del negocio liderado por Mayte viven cinco personas. Una de ellas es Daniel, su pareja, que estudió Magisterio de Inglés y que, ante la aparente falta de salidas, hizo el módulo de Técnico de Farmacia para poder trabajar en el mismo negocio que ella. Juntos compraron la farmacia de Fuentesaúco y todo el edificio que lleva asociado y juntos están impulsando la renovación de un nuevo local, más amplio, que se ubicará a unos metros de la farmacia actual. Un lugar «más moderno», apunta Mayte, más amplio y que permitirá enfocar el negocio de otra manera.

«Podremos tener más productos y atender mejor», razona Mayte, que además se ha convertido en los últimos meses en la influencer de moda en la comarca de La Guareña. Desde su perfil en Instagram, @farmaciamaytetola, lanza consejos farmacéuticos a los internautas, presenta productos que pueden interesar a su público y enumera las ventajas de tal o cual tratamiento. «Al final es la manera de llegar a la gente», asegura Mayte, que se confiesa «tímida» aunque no lo parezca en las redes sociales. Los vídeos cruzan fronteras, claro, pero son especialmente seguidos en Fuentesaúco y en los pueblos cercanos. «Nos vienen mujeres que quieren la crema que he anunciado por la mañana, dicen que lo han visto en el móvil», apunta la farmacéutica. Un «tirón» inesperado que no hace otra cosa que reforzar la propuesta.
Propuesta que de momento se queda en las redes sociales sin descartar que en un futuro se traslade al comercio online. El escaparate de un pueblo es limitado, pero el de Internet es global, apunta la pareja, que ha recibido ya en sus perfiles en redes sociales alguna petición para enviar productos a otras latitudes. De momento, no se ha hecho, porque las empresas de transportes que trabajan por la zona necesitan de grandes pedidos para dar precios competitivos y eso, de momento, no se da. «Podemos mandar algo, pero es algo puntual. La idea de las redes es dar repercusión a la farmacia en la comarca», asegura Tola, que pretende así sortear parte de las dificultades a las que se enfrentan estos negocios en los pueblos.
En Zamora, cabe recordar, un alto porcentaje de las farmacias de los pueblos se encuentran en situación de Viabilidad Económica Comprometida, según los datos del Colegio de Farmacéuticos. A pesar de que Zamora cuenta con uno de los mejores ratios de farmacia por habitante, una de cada cuatro de las ubicadas en los pueblos se sitúan por debajo del umbral de rentabilidad, por lo que tienen que recibir un índice corrector de márgenes que las ayude a seguir abiertas y a seguir prestando un servicio que, en los pueblos, es básico para la vecindad. Con todo, el Colegio de Farmacéuticos asegura que el respaldo recibido se queda en muchas ocasiones escaso para asegurar la rentabilidad de los negocios. Ante este escenario, complicado, toca reinventarse.
