Del Sábado de Pasión al Domingo de Resurrección, van 16 procesiones y dos partidos de fútbol. Los eventos deportivos, en los extremos de esa horquilla temporal. El primero ya se jugó, claro. Fue un poco antes de Luz y Vida, y elevó a un Zamora CF que lloraba por las esquinas después del Guadalajara y que ahora vislumbra trabajo en junio tras tumbar a un Pontevedra que vino con su gente a echar la mañana en el centro y se marchó castigado por los errores propios en la periferia.
Ahora, con la jornada ya completa y el Zamora CF cuarto, viene bonita la semana para la ciudad futbolera. En el horizonte, aparece el derbi regional con Unionistas. Otra vez en casa y con el dos y pingada aún en el gaznate. Antes, habrá que ir pasando las procesiones. Unos, con resignación. Otros, con la misma pasión con la que ven a Abde volar por la banda izquierda. Para todos, conviene recordar este lunes que, aunque vayan de blanco y negro, los de la Tercera Caída no son los rivales.
Para ver a los vecinos aquí, todavía tendrán que pasar muchos desfiles en esta semana de días largos que se hace corta en la ciudad. Las bandas, los pasos y los niños a hombros, las almendras, las familias, las emociones, el silencio, los dos días concentrados en uno solo, el cansancio, la nostalgia anticipada del viernes por la noche, el luto, la Soledad que se va y la soledad que viene. Luego, amanecerá el día de los cohetes y habrá que mirar al césped de nuevo.
Allí estará el mejor equipo de las últimas cinco jornadas en este grupo de la Primera Federación; los muchachos que volvieron de Asturias el 8 de marzo dispuestos a olvidar el invierno para agarrar por la pechera a la primavera. También habrá cientos del otro lado, de la gente de Salamanca que ha convertido este partido en uno de los más especiales del año. La hinchada rival empujará y exigirá respuesta.
Pero todo eso será todavía el domingo. Aún faltan por asomar muchas imágenes, quedan reencuentros por abrazar y alguna resaca que pasar. Y a la Zamora futbolera le toca disfrutar el momento. Para los que echan estos días vestidos de cofrades o para los que se amagan en el pueblo huyendo de los cristos. El equipo va cuarto hoy. ¿Quién sabe cómo será el lunes que viene?
