Antes de las elecciones, todo apuntaba a un reparto de tres procuradores para el PP, dos para el PSOE, uno para Vox y el restante para cualquiera de los tres en la circunscripción de Zamora. Y el electorado calcó las previsiones. Los seis que parecían dados quedaron adjudicados enseguida en el escrutinio, pero el otro bailó. Se lo acabaron quedando los socialistas, que fueron los que más rentabilizaron sus votos de este domingo. El PP soñó con su cuarto asiento sin terminar de rozarlo y Vox lo tuvo en la mano, pero se le escurrió en la ciudad.
Los datos son claros: si Zamora capital no hubiese votado, Vox habría logrado dos procuradores por la provincia en lugar de uno y el PSOE dos en vez de tres. El partido ultra se situó en el 21% de los apoyos en el resto del territorio, pero cayó al 17.48% en la ciudad, lo que le condujo a quedarse en un 20% exacto al final del recuento. La candidatura de Marisa Calvo bajó 1,04 puntos porcentuales en el gran municipio y ese lastre acabó con las esperanzas de la formación de duplicar el botín en relación a 2022.
Lo resistió un PSOE que bajó en la ciudad (del 33,67 al 31,07%), pero que aún así tuvo un resultado mejor en la capital de la provincia que en el resto del territorio. De paso, aventajó en más de trece puntos a Vox en el lugar donde participa un tercio del electorado de la circunscripción y amarró, si el voto extranjero no dice lo contrario, el asiento número 30 para los socialistas de Castilla y León en las Cortes.
Durante la campaña, también se decía que, si Vox llegaba al 20% como se barruntaba, el PSOE tendría que clavarse por encima del 30 si quería conservar el tercer procurador por la provincia. Pues bien, la formación ultra sacó ese 20% calcado, sin decimales, y los socialistas lograron asentarse en el 30,49%. Un margen exiguo, pero suficiente al fin y al cabo para la candidatura de Iñaki Gómez.
Lo cierto es que la izquierda en Zamora puede darse por contenta. Entre el PSOE, IU y Podemos, lograron algo menos del 34% de los votos en la provincia. Mientras, entre el PP y Vox sumaron el 58%. Pero la derecha solo sacó un procurador más que el bloque progresista (4-3). Aquí, paradójicamente, la contención que ejercieron los populares sobre el crecimiento de Vox favoreció a los socialistas.
Por explicarlo fácil, si el PP hubiese perdido un punto porcentual de sus apoyos en beneficio de Vox, los populares se habrían quedado igual, con tres procuradores, y la formación ultra habría logrado quitarle uno al PSOE. Las matemáticas electorales favorecieron aquí a los socialistas, que resistieron al auge de los de Abascal y a la fortaleza territorial de los populares, que vieron cómo su propia apelación al voto útil beneficiaba más al contrario que a ellos mismos esta vez.
Por lo demás, basta destacar que la clave en el triunfo del PP residió, sobre todo, en la fortaleza rural, más allá del triunfo en la ciudad después de un par de revolcones en los procesos previos. Hay zonas como Sayago y Aliste donde los populares ganaron en cada rincón, y esa victoria detrás de otra en lugares pequeños acaba por convertirse en un colchón que se impone en provincias como esta.
Nueve por debajo del 1%
Todo lo contrario a la fortaleza es lo que tuvieron los nueve partidos que lograron menos de un 1% de los votos por la provincia. Mención aparte merece Mundo+Justo, con 58 papeletas, el peor resultado de la historia de la circunscripción en unas autonómicas. Por delante de esos nueve, había, además, otros cuatro que ni rozaron la representación. El reparto de procuradores parecía cosa de tres y de tres fue. UPL e IU, cuarto y quinto, no alcanzaron siquiera el 3%.
