Un informe de Foessa, elaborado en colaboración con Cáritas, asegura que 30.000 zamoranos se quedan en situación de exclusión social una vez pagan los gastos relacionados con la vivienda. El estudio señala que el hogar es, hoy en día, «un derecho fake» y no un pilar del Estado del Bienestar, lo que complica la situación de numerosas familias en este y otros territorios.
En la misma línea, el empleo se coloca como el segundo «motor de la exclusión» según Foessa, que explica que, «aunque se han producido avances en la provincia de Zamora, son todavía insuficientes para garantizar una integración sólida».
Ahora mismo, en Zamora, 8.000 personas viven en hogares donde el sustentador principal sufre inestabilidad laboral grave (empleos precarios o discontinuos). Además, 18.000 personas residentes en el territorio tienen dificultades económicas para cubrir sus tratamientos médicos.
Esta es la cifra de vecinos que se han visto obligados a renunciar a seguir tratamientos, comprar medicamentos y prótesis o seguir una dieta por motivos económicos, «una cifra que evidencia cómo las dificultades de acceso a bienes básicos de salud se han convertido en una de las problemáticas más frecuentes de exclusión en el territorio».
El informe destaca que estas carencias no solo comprometen el bienestar físico y mental, sino que profundizan la vulnerabilidad social de los hogares afectados, al limitar su capacidad para mantener tratamientos continuados, acceder a productos sanitarios esenciales o gestionar adecuadamente enfermedades crónicas. «Con ello, la salud se consolida como una dimensión crítica en la que la pobreza material tiene un impacto directo y acumulativo», zanja el informe.
