Se ganó, que es a lo que se iba. Con más sufrimiento del esperado contra un equipo que está anclado al fondo de la clasificación, son solo tres victorias y solo por encima de Melilla, que cierra la tabla de esta Primera FEB en la que bajan dos y en la que el CB Zamora puede estar, no tranquilo, porque las temporadas se complican de un día para otro, pero sí confiado. La victoria en Mallorca contra Palmer (92-95) coloca a los de Saulo con ocho triunfos por tres de su rival de este fin de semana, el que marca el descenso. Un buen colchón para afrontar una segunda vuelta de la que ya se ha quemado una etapa.
Dicho esto, y con la tranquilidad de traer la victoria en el zurrón, conviene no echar las campanas al vuelo. El equipo anotó mucho pero tuvo, en general, un mal día en defensa. La falta de acierto del rival y alguna que otra mala decisión de los locales es lo único que evitó que este lunes se estuviera dibujando un panorama bien distinto. «¿Cuántas veces ganaremos concediendo 92 puntos al contrario?», se preguntaba Saulo al finalizar el partido. Pocas, la verdad.
El partido se definió, así las cosas, por detalles, como las dos canastas sobre la bocina de Jacob (antes del descanso y al final del tercer cuarto), que dieron puntos sin capacidad de respuesta de Palmer y gracias al acierto en los últimos compases del encuentro de Ty Roberts y de Josep Peris, que anotaron dos triples consecutivos para pasar de un -1 a un +5 en cuestión de segundos. Detalles que definen los partidos y que hablan, también es de reconocer, de un gran nivel de concentración alcanzado durante el juego de ayer. El largo parón (veinte días sin competir llevaba el Caja Rural-CB Zamora) ha permitido refrescar la mente. Se celebra.
Los siguientes partidos ya sí darán, al fin, el rumbo definitivo a la temporada. Vienen curvas, con Obradoiro en el Ángel Nieto el próximo sábado y dos salidas complicadas después, a Coruña (cancha del líder) y a Burgos para jugar contra Tizona. Del resultado conjunto de estos tres partidos dependerá si toca mirar hacia arriba o estar pendiente de lo que hacen los de abajo.
