La Federación Española de Sociedades de Archivística, Biblioteconomía, Documentación y Museística ha emitido un comunicado en el que expresa «su estupor e indignación» por lo que considera «el desmantelamiento sistemático de los bibliobuses de Zamora, «un servicio público de proximidad que asegura a las comunidades rurales el acceso a la lectura y a la información, entendidas como derechos habilitantes y garantes de otros derechos fundamentales».
«Lo que en 1981 nació como un referente de vanguardia internacional hoy languidece, víctima de una gestión política negligente que condena al aislamiento cultural a la España vaciada. De los 248 municipios de Zamora, el servicio de bibliobús atendía a 204, con 334 paradas, lo que abarcaría a 100.000 habitantes, excluyendo la capital. Esto lo convierte en un servicio esencial, es decir, que cubre el 90% de la población de la provincia», han indicado desde la federación.
En ese sentido, el colectivo profesional se ha planteado la pregunta de «cuál es su coste frente a su rentabilidad social, teniendo en cuenta que es el único servicio cultural público presente en estas poblaciones». «Denunciamos la parálisis de una flota reducida a la mínima expresión. No faltan infraestructuras; falta voluntad política. La decisión de no cubrir las vacantes tras las jubilaciones de profesionales emblemáticos es una sentencia de muerte por inanición», han insistido desde la federación.
Para los firmantes, una biblioteca móvil que visita un pueblo cada tres meses no es un buen servicio público: «es una simulación inoperante que falta al respeto a la ciudadanía rural». «Las bibliotecas móviles no son un lujo, sino una garantía de equidad y progreso para quienes resisten en un medio cada día más despoblado y marginado. Exigimos el fin de las ocurrencias y los relatos complacientes: sustituir bibliobuses por vehículos sin libros o externalizar el histórico Bibliobús Escolar no solo desvirtúa nuestra profesión, sino que rompe uno de los vínculos culturales que cohesionan el territorio», han remarcado los responsables de la federación.
En esa línea, el colectivo profesional ha instado a la Diputación de Zamora «a reaccionar de inmediato». «Sin bibliotecarias y bibliotecarios no hay bibliotecas. Defendamos el derecho de acceso a la cultura como el último aliento de vida para nuestros pueblos», han clamado.
