Zamora se enfrenta a una serie de retos estructurales que solo están siendo amortiguados, o verán disminuidos sus efectos perniciosos en la sociedad, por la llegada de población inmigrante. Es una de las conclusiones, la principal, del informe «La situación de la población migrante en Castilla y León», publicado por el Consejo Económico y Social de Castilla y León gracias al trabajo de expertos de las cuatro universidades públicas de la comunidad autónoma. El informe propone, para facilitar las oportunidades de futuro de la comunidad, cada vez más envejecida y con menos nacimientos, abrir las puertas a los nuevos pobladores, facilitar su integración en la sociedad y darles oportunidades laborales en las empresas de la provincia. Única manera, advierten los expertos, de acabar con la mayor precariedad laboral que sufre la población llegada del extranjero, que se encuentra además con mayores dificultades en asuntos fundamentales, como el acceso a una vivienda digna.
Los inmigrantes son el principal puntal sobre el que se apoya Zamora para intentar detener el declive demográfico. Un declive que afecta a Castilla y León, que ha perdido a casi 100.000 vecinos entre los años 2001 y 2024, pero que se ceba con Zamora. De hecho, los datos del CES indican que la práctica totalidad de la pérdida demográfica de la comunidad autónoma se explica solamente atendiendo a tres territorios: León, Zamora y Salamanca. Zamora se ha dejado en este periodo 36.000 ciudadanos (uno de cada tres de los perdidos en la comunidad se ha perdido en la provincia de Zamora) y es, porcentualmente, el territorio que más retrocede. Nada que no se supiera, aunque vuelva a ponerse de manifiesto. En el periodo de tiempo analizado, solo Burgos, Valladolid y Segovia han aumentado población.
Los datos indican también que Zamora es la provincia que más población joven ha perdido en el siglo XXI. El número de habitantes menores de 14 años ha disminuido en casi un 33% cuando todas las demás provincias tienen datos que, aunque malos, están por debajo del veinte por ciento. La población de entre 15 y 24 años ha mermado en un 44%, casi el mismo porcentaje que experimenta el grupo de entre 25 y 39 años. Suben las franjas más elevadas de grupos de edad. Datos que la edad mediana de la población haya pasado en Zamora de los 45,35 años de 2001 a los 54,26 de 2024, casi diez por encima de la media de la comunidad, ya de por sí bastante elevada.
Y es en este contexto en el que hay que analizar la inmigración producida en los últimos años. Sobre todo en los más recientes porque, como apunta el Consejo Económico y Social, Zamora había permanecido «muy al margen» del proceso migratorio que afecta a prácticamente todo el país «hasta fechas recientes» y es ahora cuando presenta «variaciones considerables» que hay que analizar, aunque las cuantías totales sigan siendo bastante pequeñas en comparación con otras provincias del país. En la provincia, donde en 2001 eran portugueses y búlgaros las nacionalidades con más presencia, se ha producido en los últimos una llegada de población extranjera que hace que, a fecha de 31 de diciembre de 2024, la colonia colombiana sea la más numerosa (con 1.251 miembros), seguida de los ciudadanos marroquíes (1.174). Los venezolanos, 944, ocupan la tercera posición, desbancando del «podium» a los vecinos portugueses.
La tasa de actividad de los ciudadanos extranjeros es, señala el CES, muy superior a la media. En Zamora, casi la mitad de la población se encuentra en situación de inactividad por diversas razones (porque no tiene edad para trabajar, por ser muy joven o jubilada, por ser estudiantes o porque directamente hay personas que no están intersadas en encontrar un puesto de trabajo). Entre los extranjeros, el 80% se declaran activos, es decir, están trabajando o quieren hacerlo. Un porcentaje que es más alto en el caso de las mujeres, donde se alcanza el 86%. Con todo, no todos los que quieren trabajar lo consiguen, como muestra el hecho de que la tasa de paro de los hombres, que supera el 34%, sea muy superior a la de la población nacional. El veinte por ciento de las mujeres extranjeras tampoco trabaja.
Desde el punto de vista económico, los estudios indican que la incorporación de trabajadores extranjeros no solo resulta muy beneficiosa, sino que también es imprescindible para las empresas de la provincia. «Se considera a los inmigrantes como el componente más activo del mercado laboral, ya que se concentran en sectores que, de otra manera, encontrarían grandes dificultades para cubrir sus puestos vacantes», indican desde el CES. El informe identifica algunos «nichos laborales» donde la población extranjera está fuertemente sobrerrepresentada, como hostelería, construcción, agricultura, transporte y servicio doméstico o de cuidados.
