Antes de presentarse ante el Consejo de Alcaldes de este martes, el presidente de la Diputación, Javier Faúndez, enseñó un mapa a la prensa. La imagen mostraba la red de carreteras de la provincia salpicada por varios trazos en color naranja, los menos, y negro, la mayoría. Las líneas en tono más claro correspondían a los caminos rurales asfaltados que la institución no arreglará. En las demás, podrá intervenir a través del nuevo contrato que el dirigente alistano anunció minutos más tarde ante los responsables municipales.
Varios de esos alcaldes respiraron aliviados. La demanda de arreglo de los caminos que funcionan como carreteras para dar salida a los pueblos o para conectar ciertas localidades entre sí era recurrente, sobre todo desde determinados municipios que se habían acostumbrado a utilizar estas vías casi como calzadas principales y que se habían topado con unos niveles de deterioro casi inasumibles para el desplazamiento de sus vecinos.
Lo que ocurría hasta ahora era que la Diputación, como había señalado en varias ocasiones Faúndez, tenía la intención de priorizar el arreglo de su red de carreteras antes de meterse en los caminos rurales asfaltados. En principio, con el plan extraordinario de inversiones, presentado también este martes por el presidente de la institución, el asunto de las vías principales quedará resuelto, así que llega el momento de pasar al nuevo capítulo.
De hecho, todo está más o menos encarrilado, según apuntó Faúndez, que aclaró que todo se va a hacer a través de «un contrato de firmes», sin proyecto por parte del Ayuntamiento. Los municipios solo tendrán que presentar solicitudes y los técnicos de la Diputación determinarán lo que hay que hacer. Los citados caminos pintados en naranja dentro del mapa creado por la Diputación no se repararán porque están nuevos, porque están comprometidos por otras administraciones, como el Camino del Lobo en el que actuará la Junta, o incluso porque el promotor de alguna planta de biogás en la Tierra del Vino se ocupará de su mantenimiento.
Los demás podrán entrar. Y el plazo de solicitudes no se demorará demasiado: «Actuaremos de diferentes maneras. En caminos que tienen un estado de conservación más o menos bueno, echaremos microaglomerado; en los que están peor, aglomerado en caliente; y en los que ya no sean recuperables, echaremos zahorras», advirtió Faúndez, que explicó que habrá siete millones para estas reparaciones: cinco a través del plan extraordinario de inversiones y dos más en el presupuesto de 2026.
«En función de las solicitudes, actuaremos, pero hacemos una planificación hasta 2027», aclaró Faúndez, que no quiere ir más allá de su mandato con esta iniciativa y que reclamó que los ayuntamientos sean cuidadosos con el tipo de vehículos que permiten en sus caminos. «El dinero hay que administrarlo con responsabilidad», deslizó el presidente de la Diputación.
Los casos de Almaraz o Cerecinos
Ahora, el turno es de los alcaldes, que deberán plantear sus necesidades para obtener la financiación. Uno de los que tiene claro que presentará su petición es Jesús Deza, el regidor de Cerecinos de Campos, que deja patente que su municipio tenía ya una necesidad urgente de este tipo de actuaciones: «Llevamos treinta años con problemas, es importante que hayan tomado cartas en el asunto», apunta el responsable municipal.
En su caso, el camino rural asfaltado «da salida a Cerecinos, Tapioles, Villárdiga y San Martín de Valderaduey», y los ayuntamientos carecen de la capacidad para llevar a cabo una intervención tan ambiciosa como la que demanda el trazado: «Nos daba mucho servicio, pero es una zona que ha estado cortada por los socavones», señala Deza, que sí actuó con los medios municipales en la circunvalación de su pueblo, pero que ahora ve una puerta abierta a otro tipo de obra.
Otro de los alcaldes que presentará la solicitud para su pueblo es el de Almaraz de Duero, José Martín, que lleva años reclamando en público y en privado que la Diputación actúe en el camino asfaltado que conecta su localidad con la N-122. Hasta ahora, en vano: «En nuestro caso, la vía sustituye a una carretera provincial», justifica el regidor, que asevera que el tráfico pesado que accede a la localidad entra por ahí.
«Ojalá seamos capaces de que arreglen el nuestro. Es algo que no teníamos previsto, pero por supuesto que vamos a presentarnos», remacha Martín. Como Deza y como él, decenas de regidores de la provincia preparan ya los papeles.