La tuberculosis bovina ha ganado fuerza durante los últimos meses en la provincia de Zamora y estuvo presente, durante el año 2025, en al menos tres comarcas ganaderas de la provincia en las que no apareció en el ejercicio anterior o en las que registró unos datos más leves. Los datos actualizados publicados por el Minsterio de Agricultura, Pesca y Alimentación preocupan en el campo y, aunque dejan de manifiesto que la situación no es tan alarmante como en las provincias del sur de Zamora, sí hablan de una avance de la enfermedad. Así, durante el año pasado se registraron casos en la comarca ganadera de Benavente y en la de Villalpando, territorios que superaron el año 2024 sin casos. La prevalencia de la enfermedad también repuntó en Bermillo de Sayago, donde ha habido casos, pocos, durante los últimos cuatro años. Por contra, desaparecieron las reses enfermas en la comarca ganadera de Puebla de Sanabria. En el resto de localizaciones ni hubo casos en 2025 ni en los años anteriores.
Las asociaciones ganaderas han puesto pie en pared ante estos datos y llaman, como ha hecho Asaja, a “revisar la estrategia sanitaria, que está generando enormes perjuicios a los ganaderos sin ofrecer resultados realmente estables”. Asaja insiste en que los ganaderos son los primeros interesados en mantener la sanidad de sus explotaciones, pero rechaza que todo el peso de la lucha contra la enfermedad recaiga sobre ellos. “En la ganadería extensiva, los animales conviven en un entorno abierto, con presencia de fauna silvestre susceptible de actuar como reservorio, y no es razonable exigir al sector una erradicación efectiva si no se actúa también sobre ese factor epidemiológico”, explican las mismas fuentes.
La organización recuerda que las restricciones no son un simple trámite, pues “suponen pérdidas por inmovilización de animales, retrasos en ventas, sobrecostes de manejo, repetición de pruebas, estrés de los animales, pérdida de calificación sanitaria y dificultades comerciales”. Todo ello se suma a una situación de costes crecientes que está reduciendo la rentabilidad de muchas explotaciones.
“No se puede seguir trasladando al ganadero toda la responsabilidad de una enfermedad que tiene una dimensión ambiental y silvestre evidente. Si los resultados no mejoran, hay que cambiar el método. Pedimos sanidad animal eficaz, proporcionalidad y que se indemnicen todos los perjuicios que soportan las explotaciones”, subraya la asociación agrícola, que insiste en que la erradicación de la enfermedad “solo será creíble si se aborda de manera integral” y no únicamente con actuaciones en las explotaciones ganaderas afectadas, actuaciones que, indican, “ponen en riesgo la viabilidad” de los negocios.
