La guerra comercial, la inflación y la incertidumbre generacional están «tensionando» al sector agrícola de la provincia de Zamora. Tal es así que «el precio percibido por los agricultores por la venta de todos sus productos ha caído una media del 6,9%. En el conjunto de España continúa la diferencia entre los precios en origen a la salida de la explotación agraria y los precios mayoristas de los mercados centrales de destino. Esta diferencia supera el 100% en muchos alimentos, siendo una realidad que el campo vende más barato mientras que el consumidor sigue pagando más caro». Son las principales conclusiones del Observatorio Económico Agroalimentario de Castilla y León 2025, presentado este miércoles por el Servicio de Estudios Económicosde Castilla y León (ECOVAEstudios).
En este contexto, Juan Carlos de Margarida, director del servicio de estudios económicos, ha asegurado que “la fragmentación comercial y el proteccionismo aceleran la necesidad de innovación y diversificación de mercados que, junto a la pérdida de productividad, el aumento de costes y la caída de demanda europea, amenazan la competitividad empresarial”. “En la actualidad Europa pierde fuerza y Castilla y León siente el impacto sobre sus exportaciones. Más del 70% de las ventas exteriores regionales dependen de mercados europeos que reducen consumo e inversión”, ha puntualizado el economista.
Especial mención a la guerra del estrecho de Ormuz, que amenaza con una nueva ola de inflación global. “El aumento del coste del petróleo encarece energía, transporte, fertilizantes y producción agroalimentaria”. Todo ello deriva en la amenaza constante de la inflación para hogares y empresas. “La pérdida de poder adquisitivo y los tipos de interés elevados frenan consumo, inversión y crecimiento económico”. Desde ECOVAEstudios se advierte de que “el sector agroalimentario afronta su mayor desafío internacional de los últimos años”.
A esto se le deben añadir amenazas como “el entorno geopolítico internacional, que es un escenario muy inestable; el cambio climático, que representa una amenaza estructural y el relevo generacional”. No obstante, “también existen fortalezas y oportunidades que hacen del sector un lugar competitivo. Entre ellas destaca la resiliencia ante la adversidad y la diferenciación competitiva, ya que Castilla y León tiene una posición internacional privilegiada gracias a sus marcas, denominaciones de origen y productos agroalimentarios reconocidos”. En suma, “la sostenibilidad ambiental y económica, así como la innovación tecnológica, permiten nuevas oportunidades de crecimiento e inversión para transformar la cadena agroalimentaria regional”.
Finalmente, el director de ECOVAEstudios se ha mostrado optimista: “Castilla y León no puede conformarse con ser una potencia agrícola; debe aspirar a ser una referencia mundial en innovación agroalimentaria”.
