Azucarera ha anunciado «la redefinición» de su modelo agrícola y el nombramiento de la ingeniera Elba Rosique como responsable de esta nueva etapa de «gestión agronómica» con epicentro en Toro. Todo, tras el cierre de fábricas como la de La Bañeza y la oleada de despidos que también afectó a la provincia, que aún así mantiene ahora el centro principal de esta empresa transformadora de remolacha.
A partir de ahora, «Azucarera analizará el desarrollo del cultivo y el remolachero recibirá toda la información de sus resultados, con lo que podrá evaluar rendimientos, polarización y calidad de la remolacha; identificar márgenes de mejora en manejo agronómico; y ajustar decisiones sobre variedades, fertilización o sanidad vegetal, entre otros aspectos. En definitiva, mejorar la rentabilidad a través de datos objetivos».
«Este nuevo planteamiento busca garantizar la viabilidad del cultivo de remolacha a largo plazo, mejorando tanto la productividad como la eficiencia. El objetivo es claro: que el agricultor cuente con herramientas concretas y asesoramiento técnico para maximizar su producción y mejorar la rentabilidad de su explotación», ha señalado la responsable de la llamada Unidad de Remolacha, Elba Rosique.
