17 de mayo de 2026, Ruta de la Plata. Fecha y lugar para recordar si uno es del Cacereño. Eran últimos con 16 puntos los extremeños cuando terminó la primera vuelta. Tras lo de ayer, están salvados con 44 y una jornada de margen. El rival del Zamora CF se libró este domingo de la quema espoleado por un público que se tostó al sol de la preferencia, pero que no paró de rugir hasta que los suyos agarraron la victoria. Pudieron salir airosos antes los hombres de Óscar Cano, probablemente mejores. Pero el querer de la segunda parte marcó la diferencia.
Que no se entienda esto como un reproche a los rojiblancos, que jugaron un partido condicionado por las circunstancias. Conviene precisar que no es igual ser segundo que tercero, pero eso suena a problema de rico en comparación con la urgencia del rival y palidece igualmente ante la prioridad de alcanzar las eliminatorias decisivas con muchos futbolistas conectados y un físico adecuado para partidos muy demandantes de energía. No hay que gastar las ruedas antes de que vengan las curvas.
Desde esa lógica de proteger se entienden algunos cambios tempranos. Salieron Abde, Losada, Márquez y Ramos. Pero, aún así, la película podría haber sido otra si el portero no le niega a Loren Burón un inopinado gol de cabeza o si la rosca de Sancho se cierra un poco más para sacarle la foto a la estatua del guardameta. Lo peor, quizá, fueron los errores groseros que originaron los goles rivales. Imperdonables cuando esto sea un mata-mata.
El partido también fue la constatación de que la estructura se puede tocar un poco sobre la marcha, pero nunca desmontar. Y de que Márquez inspirado puede cambiarlo todo. Estuvo fino el andaluz en el primer tiempo. En el gol y en otras acciones. Voló libre por el campo y jugó como casi nunca con este sistema que refuerza al equipo y le penaliza a él. Luego, se sentó a respirar. También hacen falta fuerzas para expresar el talento.
Al final, lo que expresó la grada fue la euforia de la gente de Cáceres y el «ni tan mal» de la parroquia zamorana, apenas turbada porque una victoria, unida a la derrota del Celta B, habría dejado a los rojiblancos segundos. Lo que ya es seguro es que los hombres de Óscar Cano serán al menos terceros, con factor campo en la primera ronda del play off. En Getxo habrá otra batalla de posicionamiento. Lo serio comenzará después. Y ahí sí que habrá que querer como nadie.
