«Losán, paga, con promesas no se come». «Losán, queremos trabajar y cobrar, no mendigar». En el Día del Trabajador, cuando volverán a reivindicarse jornadas de trabajo más cortas, salarios mínimos más altos, más facilidades para trabajar y más derechos laborales, hay personas a las que esto les suena muy lejano. En Losán, medio centenar de trabajadores mantiene todavía la relación con la empresa sumando ya varios meses de retraso en los pagos. Este 30 de abril la empresa «ha dado un paso» y ha abonado una de las nóminas aún pendientes, la del mes de diciembre. Pero faltan cuatro (enero, febrero, marzo y el recién terminado abril). Y la situación va a más. «Esto es insoportable», dicen los trabajadores.
Román Vara es uno de los afectados. Acude a trabajar a la planta no en el ritmo que era cotidiano, pero sí habitualmente «para hacer un control de seguridad», apunta. Y es que en la fábrica «no hay actividad ninguna» desde hace bastantes meses. «Vamos dos o tres personas por turno, estamos allí siete horas y nos venimos a casa», asegura Vara, que, como el resto de sus compañeros, no sabe si creerse o no los planes de viabilidad que continuamente anuncia la empresa a través de los Comités y que nunca acaban de llegar.

Esperanzas hay alguna. Pocas, pero alguna. Y cuestiones como el pago de la nómina realizado el último día de abril ayudan. «Si la fábrica no tuviera esperanza de continuar no nos pagarían lo que nos han pagado ahora. Si no quieren seguir con la actividad seguirían acumulando deuda, pensamos los trabajadores», apostilla Vara. Desde Galicia llegan además algunos rumores sobre próximos abonos. «No han dicho nada en Zamora, pero según nos llega desde Galicia la empresa ha dicho que en mayo quiere saldar toda la deuda, esperamos que cumplan».
Mientras, la situación es complicada en muchos hogares. Los que tienen una pareja en activo se apoyan en el otro sueldo que entra en casa, los que tienen colchón económico en forma de ahorros van tirando de ahí y los que no tienen cómo afrontar la situación «están teniendo que pedir dinero a padres o a hermanos» para seguir adelante después de muchos meses sin cobrar. «Hay compañeros que lo están pasando muy mal, la situación es insostenible desde hace mucho tiempo, hay familias en situaciones económicas ya muy delicadas», dicen los trabajadores, que exigen soluciones no en el corto plazo, sino de manera «inmediata».
Soluciones que deben venir, apuntan, de la empresa, pero también de las administraciones. En Losán miran concretamente a la Junta de Castilla y León, institución que «tendría que haber puesto las cartas encima de la mesa mucho antes» y a la que la empresa «da ahora largas» para no devolver el dinero público recibido y seguir sin pagar a los trabajadores. «Al final, los que estamos sufriendo la situación somos nosotros. Ellos siguen ingresando, pero a nadie le importa que el obrero lleve otro mes sin cobrar», apostilla Román Vara. Denuncian además los trabajadores que la dilación «injustificable» en la entrada del nuevo inversor, así como los planes de reestructuración ya homologados judicialmente, que incluían varias vías de financiación, es continua.
Lejos de mejorar en los últimos meses, la situación en Losán ha empeorado. Según explican los representantes del sector en el sindicato, el conflicto comenzó con la disminución de la producción en 2024. En 2025, la plantilla se vio reducida drásticamente y la Junta intervino en julio del pasado año para evitar el cierre con una ayuda directa subordinada al reinicio de la actividad. En Zamora, durante el 2025 apenas hubo producción, y a mediados de año los trabajadores pasaron a estar casi tres meses de «permiso retribuido», iniciando la actividad en la Fábrica de Villabrázaro en septiembre. Pero la alegría del personal duró poco, ya que la actividad estaba siendo muy floja.
No obstante, la situación ha ido a peor. No solo no ha regresado la actividad a la factoría, sino que han dejado de abonar a los trabajadores las últimas nóminas. «De no encontrar un plan viable en el corto plazo, la empresa irá a concurso de acreedores», avanzan desde UGT. La sangría que en la plantilla se ha ido produciendo ha resultado en una disminución tal que ha pasado a ser menos de una tercera parte de lo que era hace escasos dos años. «La plantilla está cansada. Cansada de no cobrar o cobrar tarde, cansada de escuchar promesas de la empresa que no se acaban de cumplir».
