La constatación de que David Gago será el candidato del PSOE a la Alcaldía de Zamora y los movimientos que se vienen produciendo ya en Izquierda Unida, donde Pablo Novo parece tomar ventaja en la carrera por la sucesión de Francisco Guarido al frente de la papeleta de la coalición, han abierto la veda en lo referente a los movimientos de los partidos de cara a la cita electoral del mes de mayo del año 2027. Una situación que se esperaba una vez superada la pantalla de las elecciones a la Junta de Castilla y León, que habían centrado todos los esfuerzos de los estrategas de los partidos. Aunque con menos intensidad de momento, los partidos de la oposición empiezan también a colocar sus piezas sobre el tablero electoral. Y se prevén cambios.
«Yo seguiré haciendo mi trabajo sea o no sea el candidato para las próximas elecciones», explica Jesús María Prada, portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento y, por tanto, principal representante de la oposición al equipo de Gobierno en este mandato. A la pregunta de si tiene predisposición para continuar, Prada responde con la cautela del que no quiere meterse en jardines en los que todavía no toca entrar. «Tengo que hablar con mi partido y hacer una reflexión personal sobre lo que implica volver a ser candidato, que es algo que condiciona la vida de una manera muy importante», apunta el portavoz del PP. «La ilusión que tenía para ser alcalde en 2023 la mantengo intacta», apunta Prada, que se refugia en los trámites internos del partido para evitar más concreción. «Es la dirección nacional la que tiene que decidir a los candidatos», con los trámites que se decidan en esferas que escapan a los controles del Grupo Municipal.
Con todo, la rumología dice lo que dice, y el cambio en la lista del PP se da por hecho desde hace tiempo. Prada, sin embargo, reivindica el trabajo realizado en el Pleno desde el año 2023. «Creo que hemos hecho, y seguiremos haciendo, una buena oposición, constructiva, no estridente. Hemos denunciado lo que había que denunciar pero hemos sido leales con la ciudad, que votó lo que votó, un pacto de Gobierno entre IU y PSOE. Hemos logrado, entre todos, que la crispación política nacional no se traslade al Ayuntamiento de Zamora», razona Jesús María Prada.
Donde sí se prevé cambio con certeza es en Vox. Lo confirma el propio Javier Eguaras, portavoz del partido en el Ayuntamiento y candidato a las pasadas elecciones. «No sé quién será el candidato» en 2027, «pero lo que sí sé es que yo no seré», apunta tajante Eguaras. «Me sentí y me siento honrado de que me eligieran en su día, pero me ha sido difícil compatibilizar mi trabajo y mi vida personal con la política municipal, que necesita mucho tiempo y dedicación», asegura el representante de Vox en la Casa de las Panaderas. Sobre el futuro cabeza de lista de Vox aseguran en el Grupo Municipal no tener noticias y descargan, como el PP, en esferas más altas el peso de la decisión. «Los tiempos se marcan arriba. Yo me enteré unas horas antes de que saliera a la prensa y supongo que ahora será igual. Habrá que tener paciencia», apunta Eguaras, que asegura «valorar muy positivamente» la experiencia adquirida en el Ayuntamiento, aunque considera que la incursión en la política ha llegado a su fin. Máxime cuando «puede ser que Vox tenga que formar parte de un futuro equipo de Gobierno», momento en el que las responsabilidades se multiplican.
Experiencia «positiva», remarca Eguaras, pero frustrante en ocasiones. «Hemos presentado no menos de 25 mociones de urgencia en este mandato y no ha pasado el corte de la urgencia ninguna. Ni se han debatido. Y luego algunas han sido impulsadas por el equipo de Gobierno, como el tanque de tormentas o lo que decíamos de paralizar la nueva tasa de basuras». Y es que Eguaras, más curtido en la esfera privada que en la pública, reconoce haberse sentido fuera de lugar en algunas ocasiones. «Me he encontrado a gente que son profesionales de la política y nosotros no somos así», apostilla.
Y más herméticos se muestran en Zamora Sí, la opción electoral que en las elecciones de 2023 defendió Francisco José Requejo pero que quedó en manos, casi desde primera hora, de Eloy Tomé, presidente del partido y encargado de tomar el timón tras la rápida marcha del expresidente de la Diputación de Zamora, que aspiraba a cotas más altas que a lograr representación en el Ayuntamiento de Zamora. «La decisión», asegura Tomé, «se tiene que tomar a través de un comité interno, según los estatutos del partido. Lo que sí tengo claro es que voy a terminar» el mandato, añade el dirigente del partido zamoranista, que subraya que «lo importante» es que haya gente que «defienda las ideas» que defiende Zamora Sí, «sin polarizarse a izquierda o derecha».
