Un proyecto de viaje alrededor del mundo sirvió para comprender que lo realmente importante está mucho más cerca, en lugares a los que se puede llegar sin necesidad de coger aviones, simplemente con un corto viaje en coche o, para los que tengan más suerte, un paseo en bicicleta. La cosa es como sigue. Los alumnos de los cursos de Infantil del Colegio Sagrado Corazón de Jesús, de la capital, comenzaron un proyecto en el que, a través de distintos elementos identificativos de los continentes, tenían que explicar lugares lejanos. Algunos llevaron caretas de animales de la sabana para representar África, otros, juegos de cartas con los elementos más significativos de Europa. Hasta que un chaval vino a abrir los ojos a las profesoras. «A mí», dijo, «me gusta más mi pueblo».

Así que el proyecto ha dado un giro y ahora los alumnos están intentando identificar las tradiciones de la Zamora rural, las costumbres que unen a los vecinos de los pueblos, e intentando comprender además la relevancia de la vida en comunidad en los pequeños núcleos de población. El proyecto ha enganchado más que el viaje alrededor del mundo, reconocen Patricia de Toro y Carolina Garrote, dos de las profesoras de Infantil del colegio, y los chavales explican a sus compañeros con verdadero entusiasmo lo que viven en sus pueblos o en los de sus padres y abuelos.
Hoy la chavalería ha salido a la plaza de La Marina para dibujar, con las manos, su particular visión de los Arribes del Duero. Y el proyecto, aseguran las profesoras, no acabará aquí. Los chavales más mayores están grabando un podcast a modo de viaje por la Zamora rural y hay incluso la idea de editar un libro con las aportaciones de los alumnos, que han comprendido que lo local gana en muchos aspectos a lo lejano. Una enseñanza que conviene mantener a lo largo de la vida.

