Vino Monbus Obradoiro a dar una ración de realidad al Ángel Nieto. El partido se presumía complicado, contra uno de los claros aspirantes a abandonar este año la Primera FEB para volver a Liga Endesa, y las sensaciones fueron malas (77-92). Decía Saulo Hernández al acabar el partido que el CB Zamora había plantado cara durante tres cuartos a su rival, y las estadísticas dicen que así fue (21-19 en el primero, 24-24 en el tercero y 21-16 en el cuarto), pero la realidad es otra. Un malísimo segundo cuarto, que recordó al partido de Palencia (11-33), hizo que la segunda parte fuera muy cómoda para los visitantes.
Y eso, justo es decirlo, que el CB Zamora lo intentó. Los locales salieron del vestuario con ganas de volver al partido y por ratos parecía que podía ser posible. No fue así. Los leves acercamientos locales eran respondidos rápidamente por canastas visitantes que siempre penalizaron el error de los de Saulo Hernández. Era una de los puntos fuertes de Obradoiro, esto se sabía, y lo aprovecharon bien. No ayudaron tampoco al amago de acercamiento algunas decisiones arbitrales muy, muy discutibles. Omar se llevó unos pasos por caminar a la pata coja mientras botaba el balón y Van Zegeren (partido para olvidar) se llevó la quinta por un bloqueo legal, por citar dos errores groseros del trío arbitral. Ambos se zanjaron, además, con técnica.
Con todo, justificar la derrota en el arbitraje sería erróneo. El CB Zamora tuvo un mal día, sobre todo, en ataque. En la faceta defensiva no se sufrió tanto como otros días en el rebote y se dejó a los galleros con un 45% en tiros de campo. Metieron mucho, porque son muy buenos, pero la defensa no fue mala. En ataque, el estilo con el que juega este equipo requiere siempre de una precisión milimétrica, sobre todo cuando se quiere correr, y una vez más no se consiguió. Las buenas transiciones defensivas de los visitantes obligaron a canastas forzadas, lo que a su vez rebajó el porcentaje de acierto al 38%, a menos de la mitad en tiros de dos. Insuficiente para pelear el partido a un rival que, sin tener su mejor tarde, anotó más de noventa puntos.
Ocho victorias y diez derrotas dejan a los zamoranos en duodécima posición, a una victoria del último puesto de playoff y cinco por encima, una distancia relativamente cómoda, de las posiciones de descenso. Toca viajar a La Coruña (hueso) el miércoles y el fin de semana a Burgos para visitar al Tizona, que marcha por la tabla tres victorias por debajo de los de Saulo. Ganar uno de los dos partidos permitiría mantener aspiraciones.
