Javier Rodríguez Lancho, defensor del Mérida, 23 años. Un tipo competitivo, de eso hay pocas dudas. En septiembre, salió del Ruta de la Plata enrabietado por la derrota y por un pique con el entonces delantero del Zamora CF, Javi Eslava. La refriega le condujo a una pitada permanente de la grada mientras estuvo sobre el césped y a un aplauso con sorna de la gente cuando fue sustituido para no ser expulsado. Aquella tarde, los rojiblancos, todavía con Juan Sabas al frente, ganaron 3-0 con goles del propio Eslava, Kike Márquez y Markel Lozano.
Por las gradas del Ruta de la Plata, todavía se comenta que se han visto pocos rivales más endebles que aquel Mérida esta temporada. Pero las cosas cambian. Y no hace falta pasar de curso. Ni siquiera necesariamente despedir al entrenador. Con el mismo, Fran Beltrán, el equipo extremeño le pasó la mano por la cara al Zamora este domingo con bastante autoridad. Lancho, el defensa que se fue abucheado en la primera vuelta, marcó el primero y contribuyó activamente a que el conjunto romano venciera sin sufrir en el segundo tiempo. Así es esto.
¿Recuerdan que en la ida marcaron Eslava, Márquez y Lozano? Pues el primero ya no está en el Zamora, el segundo pasó de puntillas por el Romano José Fouto y el tercero se enredó con el balón como último hombre para ponerle en bandeja el 2-0 a los locales este domingo. En la salida anterior, en Vigo, los hombres de Óscar Cano habían hecho la mejor segunda parte de la temporada. Dos semanas después coquetearon con la peor. Habría que revisar las de Pontevedra y Ponferrada.
La parte buena de todo esto es que las cosas, igual que se tuercen, se enderezan. El Zamora tiene margen para crecer, para competir mejor, para ser más regular, para asentarse en una zona de play off que todavía tiene al alcance de la mano. Ahora son sextos los rojiblancos, ya por detrás del Mérida y con una fila de equipos que son como esos coches que se te pegan en la carretera. Si aceleras los sueltas; si mantienes la velocidad, te pasan todos en la próxima recta.
El hecho de que el equipo haya mejorado sus números con Cano tampoco oculta que, en lo que va de 2026, son ocho puntos de dieciocho. Después de pasar por varios dentistas, pero sin la sensación de haber ganado ningún día con demasiada autoridad. Toca cambiar, porque de nada vale lo de atrás. Ni para conformarse ni para llorar.
