Agricultura potenciará la investigación de variedades que faciliten una mejor adaptación de la vid a las actuales condiciones climáticas. Por ello, Castilla y León es una de las quince comunidades autónomas que integran la Red VITIS-CLIMADAPT, que inició su andadura en el año 2023 y que tiene por objetivo la identificación de aquellos recursos genéticos más apropiados para afrontar los retos climatológicos presentes y futuros.
La Red basa su funcionamiento en la interacción, comunicación y transferencia de conocimiento entre las entidades que, encargadas de la labor de investigación y el desarrollo (I+D) en cada una de las autonomías, tienen la conservación y mejora del material genético de la vid entre sus funciones. Su actividad está establecida en cuatro grupos de trabajo: el de selección clonal, coordinado por el ITACyL; el de variedades minoritarias y tradicionales; el de nuevas variedades y el de portainjertos.
Las conclusiones del trabajo realizado fueron expuestas en una jornada organizada por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) y celebrada en Madrid este mes de diciembre, y el caso del grupo liderado por el centro de investigación castellano y leonés, encabezado por Jesús Yuste, puso de manifiesto cifras globales de recursos genéticos muy interesantes para el sector vitivinícola español.
Entre ellas hay que destacar que existen 79 variedades con clones identificados, 494 clones pertenecientes a estas variedades y 81 biotipos que pueden corresponder a variedades desconocidas. Castilla y León es la comunidad que lidera el ‘ranking’ al tener identificadas 20 variedades clonales y 213 clones certificados.
Durante esa jornada, en la que se reivindicó el valor estratégico que supone contar con este amplio abanico de variedades y se presentó la página web que recoge todos los datos del trabajo de la Red, también se pusieron de manifiesto los principales retos que tienen que afrontarse en este campo. Estos son la necesidad de ampliar el conocimiento agronómico disponible y la importancia de coordinar esfuerzos para responder a los desafíos de sostenibilidad, calidad y resiliencia, atendiendo a las demandas del sector vitivinícola español.
