Cuando todo es bullicio, riadas de gente y desfiles de jóvenes en busca de diversión por la ciudad, la Penitente Hermandad de Jesús Yacente abre un paréntesis de silencio y de quietud a su paso. Solo se escuchan los sonidos de los pasos de los cofrades y los golpes del hachón. Lo demás se trata de escuchar a la noche, de reflexionar, de sentir, de empatizar con el dolor. A partir de las once de la noche, y hasta la madrugada, en su recorrido se encuentran la austeridad y el recogimiento.
Recorrido alternativo por la lluvia
La procesión saldrá a las 23:00 horas desde la iglesia de San Cipriano y seguirá por Cuesta de San Cipriano, plaza de Santa Lucía, calle Puente, Cuesta del Pizarro, San Pedro, Fray Diego de Deza, San Ildefonso (por el arco), rúa de los Francos, Viriato (donde se entonará el miserere) para regresar por rúa de los Francos, Doncellas, Chimeneas y San Cipriano.
La imagen
El Santísimo Cristo de Jesús Yacente data de la segunda mitad del siglo XVII. Al cerrarse la iglesia de la Concepción en 1966, fue trasladado a Santa María la Nueva, donde recibe culto en la actualidad.
Los datos
La cofradía fue fundada en el año 1941 y actualmente cuenta con unos 1.300 hermanos. Su túnica y su caperuz están confeccionados con estameña de lana blanca. La cintura se ciñe con fajín de color morado, color que se repite en el cordón que ribetea tanto el caperuz como los manguitos de la túnica. Los pies se calzan con sencilla sandalia franciscana. Los hermanos de fila portan un largo hachón de madera negra, con cazoleta metálica y vela de cera roja.
El momento clave
El acto central del desfile es el rezo del Miserere, que se ha convertido en uno de los momentos más significativos de la Pasión zamorana. Se realiza en la plaza de Viriato cuando la procesión alcanza ese punto.
