El Programa de Empresas Tractoras de la Junta de Castilla y León coordinado por el Instituto para la Competitividad Empresarial (ICECYL) ha cerrado el ejercicio 2025 con un balance de actividad histórico, logrando que el 60 % de los proyectos de inversión gestionados por el área de Captación de Inversiones provenga directamente de esta iniciativa. En concreto, entre enero y diciembre del pasado año, se trabajó en un total de 417 proyectos de inversión, de los cuales 251 fueron generados por empresas vinculadas al programa.
A lo largo de 2025, la participación total en esta red de colaboración público-privada ha alcanzado a 1.732 compañías. Esta iniciativa estratégica ha demostrado su eficacia al aprovechar el potencial del sector privado para generar proyectos de inversión de alto valor añadido. «Con un enfoque dinámico y directo, el programa actúa en las nueve provincias de la Comunidad, adaptándose a las necesidades de cada empresa, desde micropymes hasta grandes multinacionales, para fomentar el crecimiento económico y la creación de empleo», indica la propia administración.
Este seguimiento constante ha permitido la identificación de huecos estratégicos en la cadena de valor de las grandes empresas de la Comunidad, derivando en la generación de 1.906 nuevas oportunidades de negocio para empresas de Castilla y León.
En total se llevaron a cabo 9.186 acciones con 1.665 empresas diferentes durante el pasado año. Este trabajo ha favorecido no sólo la diversificación de la cartera de productos de las firmas locales, sino también la creación de nuevas sociedades y el acercamiento de proveedores que anteriormente se ubicaban fuera de la Comunidad.
En el ámbito de la innovación, los datos de 2025 subrayan el alto componente tecnológico de los participantes, identificando a 747 empresas con potencial para trabajar en proyectos de I+D+i regionales, nacionales e internacionales. Esta cifra representa el 54,05 % del total de participantes en el programa, destacando la detección de compañías con capacidad para liderar proyectos coordinados europeos o servir de plataformas de testeo para nuevas tecnologías como usuarios finales. El objetivo es asegurar que el potencial del sector privado se traduzca en proyectos de valor añadido que refuercen la competitividad global de la Comunidad.
