«Miras a cualquier sitio y te encuentras manadas de diez, veinte o treinta animales». La situación que los agricultores de Carbajales de Alba llevan años sufriendo con la fauna salvaje se ha vuelto ahora, asegura el presidente de la Junta Agropecuaria Local, Vidal Casas, insostenible para los que quieren aún trabajar en el sector primario. En Carbajales, asegura Casas, «siempre» ha habido ciervos, pero menos, muchos menos de los que hay ahora. «Desde los incendios primeros» en La Culebra, los del año 2022, se empezó a comprobar un aumento «exponencial» del número de animales que había en la zona. Hasta ahora, que hay cientos. «Se han venido para esta zona, tienen agua», del embalse, «y comida». «Ya han criado aquí y ahora no hay quien los eche», apuntan las mismas fuentes.
La presencia de fauna afecta a los agricultores de todo el término. Los animales se hacen fuertes en las parcelas sobre todo por la noche, cuando son capaces de levantar «una parcela entera» desde que el agricultor se va a casa por la tarde hasta que llega de nuevo por mañana. «Vienen a los trigos, que es lo que más les gusta, y se lo comen todo», lamentan en el campo de Carbajales de Alba. En el pueblo temen que acabe pasando «como pasó en la sierra» cuando «soltaron a los ciervos». Allí, asegura Casas, «se sembraba algo en los pueblos, pero cuando los ciervos empezaron a hacerse fuertes la gente abandonó el campo. Como no se cambie esto, va a pasar lo mismo aquí», lamentan las mismas fuentes.
Los agricultores miran a la normativa del coto de caza y piden a la Junta que permita abatir animales con más flexibilidad para controlar la población y eliminar parte de la amenaza a la rentabilidad de las explotaciones agrarias. El Plan Cinegético, dicen, lleva «mucho retraso» en la tramitación y el que está vigente ahora es el de hace diez años, cuando todavía no habían sucedido los primeros incendios en la sierra y la situación era muy diferente. Así, solo se pueden cazar, anualmente, seis machos y seis hembras de ciervo en todo el coto. «Una cantidad que da vergüenza», asegura Vidal Casas, que exige, por boca de los agricultores del pueblo, más margen. «Tienen que dejar cazar más para eliminar a buena parte de la población. O lo hacen o son los ciervos los que nos echan de las tierras, al tiempo», apunta.

La Junta Agropecuaria Local pide «valentía» a la Junta y le exige que «no escuche» las demandas «de los ecologistas». «Son o los ciervos o nosotros, hemos llegado a un punto en el que no hay otra», apunta Vidal Casas, que recuerda lo dañinos que son para el sector ataques como estos en un contexto de encarecimiento de costes y de rentabilidades cada vez más ajustadas. «El año pasado fue un año bueno, pero si vienen los ciervos y te destrozan el 20 o el 30% de la parcela, ahí va tu rentabilidad. Eso en años buenos. En los malos, entran los ciervos y directamente te dejan a pérdidas, y eso lo puedes aguantar un par de años si tienes colchón por detrás. Si no, ni eso».
Si la cuestión no se soluciona, aseguran las mismas fuentes, «en el muy corto plazo, muchas de las superficies de cultivo del término municipal serán abandonadas, y con ello también el abandono de la actividad de muchos de los agricultores y ganaderos del municipio, y de algunos otros colindantes».
