El Plan de la Raya fue una de las grandes novedades de la campaña electoral autonómica de 2022 en clave zamorana. En un acto celebrado en Ifeza, con la presencia del entonces presidente de la Xunta de Galicia y ahora líder nacional del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, el candidato a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, anunció un paquete de inversiones para los territorios fronterizos de Zamora y Salamanca, con el fin de frenar su grave crisis demográfica y de desarrollo.
Aquella promesa está echando a andar cuatro años más tarde y aparece en el horizonte como algo más a lo que agarrarse para unos territorios que, efectivamente, acumulan décadas de complicaciones. Y todas esas dificultades empiezan por lo mismo: cada vez hay menos gente. Esa realidad se nota en las calles de los pueblos y también se percibirá en las urnas. El peso de comarcas como Sanabria, La Carballeda, Aliste o Sayago es mucho menor ahora a la hora de elegir a los procuradores de la provincia que en las elecciones de 1983, las primeras que se celebraron a nivel autonómico en Castilla y León.
Tanto es así que, en aquellos comicios, el electorado acumulado de las cuatro comarcas alcanzaba el 21,88% del total de Zamora. Es decir, de los ocho procuradores que se repartían entonces en la circunscripción, uno y tres cuartos se decidían en el territorio occidental. En 2026, el porcentaje de posibles votantes que hay en estos territorios llega solamente al 14,03%. Los vecinos no tocan ni a un procurador completo.
Los datos del oeste sirven para explicar cómo ha cambiado el peso de cada territorio en el voto de la circunscripción. En general, las comarcas han bajado para otorgarle más peso a los grandes municipios. Particularmente a Zamora. En la capital, reside ahora más de un 35% del electorado, cuando en 1983 apenas lo hacía el 23%. Y no es que la ciudad se haya disparado demasiado en población, sino que la provincia ha perdido casi 41.000 posibles votantes en estos 43 años y la tasa que representa el gran municipio sí se ha elevado considerablemente.
En cuanto al resto, la caída del peso porcentual del electorado sobre el total en comparación con 1983 es generalizada. Apenas sube en Benavente y Los Valles (del 19,44 al 19,77), pero también por el empuje del municipio principal. También repunta la Tierra del Vino, espoleada por los pueblos que han crecido al abrigo de Zamora. El resto son caídas más o menos pronunciadas. Estos son los datos del porcentaje de voto que representaba cada comarca sobre el total de la provincia en 1983 y lo que representará en los comicios de 2026.
| Comarca | 1983 | 2026 |
| Aliste | 6,85 | 4,36 |
| Alfoz de Toro | 7,95 | 7,34 |
| Benavente y Los Valles | 19,44 | 19,77 |
| La Carballeda | 3,01 | 1,71 |
| La Guareña | 5,01 | 3,81 |
| Sanabria | 5,16 | 3,38 |
| Sayago | 6,87 | 4,57 |
| Tierra de Alba | 1,9 | 0,95 |
| Tierra de Campos | 6,25 | 4,04 |
| Tierra del Pan | 6,32 | 5,82 |
| Tierra del Vino | 5,6 | 7,49 |
| Tierra de Tábara | 2,27 | 1,49 |
| Zamora capital | 23,51 | 35,41 |
Los datos por municipios
En lo que tiene que ver con los municipios de manera individual, conviene destacar que solo diez ganan votantes en comparación con 1983. Es el caso de Zamora, Benavente, Morales del Vino, Roales, Moraleja del Vino, Villaralbo, Monfarracinos, Arcenillas, Valcabado y Peleas de Abajo.
Del lado contrario, más de la mitad de los municipios ha perdido más de un 50% de su electorado. Algunos, como Molezuelas de la Carballeda, Justel, Villanueva de las Peras, Granucillo y Olmillos de Castro han sufrido un desplome superior al 75%. Allí cada vez hay menos gente para reclamar medidas correctoras a los políticos. Aunque más bien haría falta un rescate.
