«Hemos llegado a ver hasta 50 o 60 pacientes diarios», cifras inasumibles. Habla una médica de Atención Primaria del centro de salud Virgen de la Concha, de la capital, apenas unas horas después de que haya finalizado la convocatoria de huelga en Primaria y Pediatría de esta semana, que en Zamora ha registrado una escasa incidencia. Repercusión que no empaña las reivindicaciones del sector, que van mucho más allá de las consecuencias que para los médicos tendría la aplicación del llamado «estatuto marco», por el que llevan meses enfrentados al Ministerio de Sanidad. Durante esta semana también se hablaba de condiciones laborales y de carga de trabajo, aseguran los facultativos.
Y es que los médicos aseguran, en este sentido, que la cifra de 35 pacientes que tienen que ver cada día es «un mínimo» que se queda corto «prácticamente todos los días del año», pero especialmente en fechas invernales, cuando los virus respiratorios envían a la consulta de Atención Primaria a cientos de personas. «Estos 35 pacientes son el mínimo, pero siempre se ven más. Hay un porcentaje que se llama de gestión de demanda, que son entre 5 y 7 turnos de atención que se dejan para pacientes que no pueden esperar la demora ordinaria. Y, a mayores, las urgencias que muchas veces se nos derivan», apunta la misma facultativa del Virgen de la Concha.
La situación se repite en el Santa Elena. En este caso habla un facultativo que, como su compañera, prefiere no desvelar su nombre «no por miedo», más por «no significarme tanto». «Cuando un compañero coge una baja, o los días de vacaciones o libres que tiene acumulados, no se contrata a nadie, nunca. Nos tenemos que cubrir entre nosotros mismos y no llegamos», lamenta el médico. En condiciones «normales», con esos 35 pacientes diarios, el tiempo medio que se estipula es de siete minutos por paciente, un periodo que suele quedarse corto y que se reduce aún más cuando entran los pacientes de gestión de demanda y urgencias. «Hay veces que tenemos tres o cuatro pacientes citados para el mismo minuto del día. Si en las consultas se acumulan retrasos de hasta una hora, o más, es por esto», asegura la primera médica.
Los siete minutos son suficientes para dolencias levísimas o para cursar recetas, pero no para la más mínima exploración. «Hay gente que viene con cuestiones psicológicas que tenemos que escuchar, gente mayor que, entre que se viste y se desviste, se habría quedado sin tiempo de consulta». Los médicos insisten en que sería necesario, de media, el doble del tiempo del que se estipula por paciente. «No puedes cortar a la gente ni echarla fuera de la consulta, las cosas llevan su tiempo», apostillan.
A mayores, el sector lamenta el trabajo burocrático creciente con el que tiene que lidiar. Planes terapéuticos, peticiones de ambulancias… Cuestiones que quitan tiempo de la «medicina real» que no se cuentan en el tiempo de trabajo a mayores de esos siete minutos por consulta. La realidad es que muchos médicos se tienen que llevar «el trabajo a casa», el administrativo se entiende, para aligerar el tiempo de las consultas. Y los horarios de salida, con todo, se retrasan. «Las tres y media», media hora más tarde de la hora estipulada, es lo normal. «Pero hay gente que ha llegado a irse a casa a las cinco de la tarde. Hay gente que lleva horas esperando y no les puedes dejar ahí», apunta el facultativo del Santa Elena.
¿Qué pide el sector?
Lo primero, la creación de un estatuto y un ámbito de negociación propios que les permita tener interlocutores directos con la administración. El segundo bloque de reivindicaciones pone el foco en la clasificación de los grupos profesionales. Según denuncian, la normativa vigente no diferencia de forma adecuada los distintos niveles formativos del personal médico, ya que los titulados con nivel MECES III pueden ser equiparados a los MECES II. Esta situación, sostienen, provoca desajustes, al situar en el mismo nivel a graduados con 240 créditos y formación específica y a médicos que han completado 360 créditos, tal como advierte la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM).
La tercera reclamación hace referencia a las jornadas de guardia. El colectivo médico critica que estas horas no se reconozcan como “actividad extraordinaria” ni se paguen por encima de la hora ordinaria. Asimismo, exigen que el tiempo de guardia compute como tiempo efectivo de trabajo de cara a la jubilación, una demanda recurrente en las movilizaciones del sector a lo largo del último año.
Por último, el cuarto y quinto punto abordan la movilidad forzosa y las condiciones laborales que consideran discriminatorias. Los médicos alertan de que el denominado “comodín de necesidades del servicio” facilita traslados y asignaciones impuestos de forma arbitraria, lo que genera situaciones de desigualdad e injusticia en comparación con otras categorías profesionales. Lo sufren, en Zamora, sobre todo los médicos de Área, que puedan pasar de prestar servicio en un consultorio a hacerlo en otro de otro pueblo de un día para otro.
