Se acabó la Navidad. Las luces se apagan y es el momento de afrontar de verdad el año, no sin antes repasar cómo han funcionado algunas de las novedades diseñadas para tratar de enriquecer el ambiente festivo en la ciudad. Entre esos cambios introducidos para las semanas que acaban de quedar atrás, destaca el nuevo formato de mercado dispuesto en la plaza de la Constitución. Visto desde fuera, parecía lo mismo que en ediciones previas, pero no. La idea era diferente.
De hecho, esta vez, aunque el promotor ha vuelto a ser el Ayuntamiento, la organización ha corrido a cargo de las mujeres que, en septiembre, ponen en marcha La Ventana Market en el Castillo. Una de ellas es Ana Rosa González, que ya explicó en diciembre que la idea era hacer un mercado en tres tramos, con casetas en rotación durante las distintas fases de la Navidad y con la puesta en marcha de talleres de distinta índole para las familias.
El plan era otorgarle un dinamismo mayor al mercado, cambiarlo para que la gente viese novedades sobre la marcha y facilitar la presencia de expositores a los que, quizá, la Navidad entera se les hacía muy larga. Sobre todo, a los llegados desde fuera. Con esa filosofía aplicada, González entiende que «el balance general es bueno» y que la gente se ha ido, a grandes rasgos, «contenta».
Eso, partiendo de la base de que, como suele suceder en estos casos, «algunos puestos han funcionado mejor que otros». Eso ya se escapa de la mano de la organización. González lo subraya, al tiempo que incide en la satisfacción generalizada con los talleres. «Todos han estado completos, se agotaron enseguida y la gente se ha ido encantada», resalta la organizadora de este mercado navideño de la plaza de la Constitución.
Los tipos de talleres
González recuerda que los niños y sus familias han podido aprender a elaborar coronas navideñas, adornos en latón repujado, bolas de Navidad, cascanueces, muñecos o tarjetas decorativas. Todo, en un habitáculo dispuesto dentro de la propia plaza. La organizadora constata que este tipo de talleres «siempre son un éxito».
Quizá, esa parte es la más destacable de una edición en la que también ha habido concursos como el de jerséis. El ganador de ese certamen fue un niño que creó una prenda con un duende y ganó 50 euros para gastar en los stands. Una forma de estimular también las compras en un año en el que se ha esquivado un poco más la lluvia que en el anterior. Lo del frío en esta época ya resulta inevitable.
