Si ha tenido algún familiar ingresado en el Hospital Virgen de la Concha seguro que le suena el famoso «permiso» que se da en las plantas para que lo porte el acompañante y pueda entrar y salir del hospital. Sin permiso, el visitante se enfrenta a la discrecionalidad del personal que está a la entrada, que puede bien pedirlo o bien no, sin criterio claro. Una cuestión esta, que se impuso durante la pandemia por motivos evidentes pero en el caso del hospital de Zamora (no es el único) sigue aplicándose, que ya no está justificada. Quien lo determina así es el Procurador del Común, que asegura que las normas aprobadas durante la pandemia han perdido ya «su vigencia y justificación» y llama a eliminarlas o, en su caso, a adaptarlas a la realidad actual, que poco tiene que ver con la de la primavera del año 2020.
El Procurador llama a los responsables del hospital a aprobar una normativa clara que rija quién, cuándo y cómo puede entrar al hospital, que sea comprensible para los usuarios y que elimine situaciones de «inseguridad jurídica» como las actuales, «derivadas de la existencia de instrucciones contradictorias o desactualizadas».
En otro orden de ideas, en relación con la regulación del acompañamiento hospitalario en cada centro, el Procurador considera «que esta debe llevarse a cabo, en todo caso, superando las restricciones impuestas durante la pandemia, cuya influencia se dejó sentir con tanta dureza, también en Castilla y León». Y recuerda a la Consejería que «al regular el acompañamiento de pacientes ingresados, no se trata únicamente de fijar cuántas personas pueden acceder, sino de lograr un adecuado equilibrio entre los derechos de los pacientes, la seguridad clínica y la organización asistencial». El acompañamiento, recuerda el Procurador, «forma parte del derecho a una atención digna y humanizada, por lo que debe regirse por criterios centrados en el paciente, sin perjuicio de las necesidades organizativas del centro. Por ello, han de respetarse tanto el derecho a la intimidad, la dignidad y el bienestar del paciente como su derecho a recibir apoyo emocional y familiar».
Se considera igualmente necesario que se adopten las medidas necesarias para asegurar que el régimen de visitas y acompañamiento sea comunicado de forma clara, comprensible y accesible para todos los usuarios, incluyendo personas mayores o con dificultades de comprensión. El sistema debe «ser homogéneo en todas las zonas del centro (admisión, plantas, control de enfermería, seguridad) y visible mediante cartelería actualizada y canales digitales oficiales. Asimismo debe constar una explicación de las excepciones aplicables al régimen general y de cómo solicitarlas», concluye el Procurador, que pide además reforzar los «mecanismos de comunicación» para evitar que los profesionales de un determinado servicio digan una cosa y sus compañeros de otra sección, la contraria.
