Mario Losada también jugó aquel domingo en Talavera de la Reina. Era 2022. Y enero. Y el Zamora CF tenía que ganar para escapar del descenso. Partido áspero aquel, de equipos con lo justo. Conviene reconocer, ahora que ha pasado el tiempo, que los locales merecieron más que el 0-1 al que les condenó Marcos Baselga. Luego, Jon Villanueva se hizo gigante para amarrar tres puntos gritados con júbilo en el momento, pero que resultaron inservibles al final. Los rojiblancos bajaron a Segunda Federación esa temporada.
Aquel día, como todo aquel año, Mario Losada pasó desapercibido. Al banquillo en el 55 y poco más. Pero la historia de la 2025-2026 se antoja diferente para el colectivo y para el individuo que este domingo, con el nueve a la espalda, volvió a Talavera de la Reina con el Zamora CF. El resultado fue el mismo que hace cuatro años, pero esta vez fue él quien hizo el gol. Y el rugido de felicidad no fue por salir (del descenso), sino por entrar (en el play off). Y ahora no es invierno, cuando todo está por hacer, sino la primavera en la que ya se atisba el desenlace.
Otra vez ganó el Zamora en Talavera, pero ya no hay alivio, sino ilusión. La herida del partido ante Unionistas se curó con el único remedio posible: el de la victoria a bote pronto. Y sí, otra vez con Losada como héroe y con Miki Codina como escudero. Cabe pararse a reflexionar sobre cómo funcionaba este equipo antes de rescatar al nueve desde Polonia y de birlarle a Abde al vecino. ¿Qué habría sido de la temporada sin ellos? Mejor dejar la respuesta en el terreno de lo que nunca sabremos.
El caso es que, en todos los partidos que ha ganado el Zamora CF en la segunda vuelta, o gol de Abde o gol de Mario. O de los dos, como en Avilés. De hecho, en esos días, solo hay que sumar un tanto de Carlos Ramos al de la pareja de moda. El resto corre de su cuenta. Pero este domingo no solo brilló el delantero. El partido fue una reivindicación del esfuerzo colectivo al servicio de la causa. Cuando se sospechaba de una dejación de funciones de los jugadores, mono de trabajo y a competir.
Y compitió para ganar el Zamora CF en su versión más sólida. Cualquiera tembló al final con el resultado corto, claro. A mediados de abril, ya nos conocemos todos. Pero fue un temor fundado en los precedentes y no en el presente de un partido que los rojiblancos ganaron con justicia. Con más merecimiento que hace cuatro años. Lo que viene a partir de ahora también es muy distinto: seis partidos para pelear por mirar a la Segunda División.
