Hace cosa de un año, un Sábado de Pasión, mientras Luz y Vida salía de la Catedral el CB Zamora tuvo un balón para ganarle el partido a Fuenlabrada. Se jugó bien el balón y se encontró liberado en la esquina a Kevin Buckingham. El americano lanzo y el balón se salió literalmente de dentro del aro. Hubiera sido la mejor victoria de la temporada del año pasado, pero la suerte no la quiso dar. Este año, un Sábado Santo, mientras la Soledad salía de San Juan, misma situación. Fuenlabrada arriba y balón para empatar o ganar. Esta vez no hubo más jugada que Ty Roberts fabricándose su tiro, que sí entró. Deuda saldada y victoria de postín para seguir mirando al playoff (80-79).
El del sábado fue un gran partido del Caja Rural-CB Zamora, peleado de igual a igual durante los cuarenta minutos, serio en defensa y, sobre todo, coral. Hasta cinco jugadores (Roberts, Peris, Álvaro Martínez, Omar y Van Zegeren) superaron los diez puntos. Y, lo que es más noticioso, el equipo fue mejor en el rebote (cogió uno más que Fuenlabrada en una estadística que siempre se pierde) y perdió además menos balones que su rival. Elementos que llevaban de manera inevitable a un final apretado en el que, esta vez sí, la suerte cayó del lado del equipo zamorano.
El equipo suma tres victorias consecutivas ante rivales que se encuentran en las últimas posiciones del playoff o luchando por ellas, lo que obliga ya a mirar hacia arriba en las últimas jornadas de la temporada. La permanencia, lograda de forma virtual hace semanas, es ya matemática, así que el único objetivo de lo que resta de temporada es intentar acercarse lo máximo posible a esa novena posición de la tabla, ahora ocupada por Hestia Menorca, que da derecho a jugar las eliminatorias para ascender a Liga Endesa. El sueño está dos victorias y el calendario más inmediato (Fibwi Mallorca en el Ángel Nieto y viaje a Melilla para jugar contra el colista) invita al optimismo. Complicado, pero nadie diría que imposible viendo los últimos partidos del equipo.
