Rosa Gutiérrez reprime un poco la pena cuando dice en voz alta que esta vez sí, que es la última Semana Santa. La responsable del quiosco Felipe, en la Rúa de los Francos, explica que le cuesta pensar en ello, pero que la Pasión de 2026 ha sido ya un extra. Ahora bien, vaya bonus track. «Un regalo», admite la mujer, que avista la jubilación sin dejar de paladear lo que han sido unos días extraordinarios para el negocio: «Ha habido muchísima gente. Se ha tenido que notar en toda Zamora. En estas cosas, el tiempo lo hace todo», admite la quiosquera.
Para Rosa, resulta un gusto ver así la calle, aunque le suponga más trabajo. «He visto a mucha gente, se han pasado todos por aquí», resume la responsable del establecimiento, que pasa por ser uno de los pocos comercios que resiste entre Viriato y la Catedral. No todos los tiempos son buenos para estas tiendas, pero la Pasión 2026 ha sido la semana fantástica del año. Lo cuenta la quiosquera, pero también los responsables de los negocios de alimentación.

Pocos metros más allá del quiosco Felipe, en la parte contraria de la calle, aparece Seña Bermeja, una tienda con productos básicos y cosas típicas que ejerce como comercio de cercanía en el día a día y que, esta Semana Santa, ha despachado a los de aquí y a los de allá: «Ha sido la mejor desde que estamos abiertos», apuntan los responsables del negocio regentado por María Ángeles Vila. Es decir, desde 2015.
A la pregunta de si esta de Pasión va a ser la mejor semana del año, la respuesta no necesita palabras. El gesto con el brazo lo dice todo: de largo. También da la sensación de que será así en la tienda de dulces típicos que hay unos pasos más adelante, pero ahí no se puede parar a preguntar. Las colas del Sábado Santo para comprar las aceitadas, los rebojos y el resto de productos impide cualquier tentativa de reporterismo en la zona. El lector que haya pasado estos días por la Rúa se lo puede imaginar.
Cambio de calle ahora. Pero sin salir de la continuidad del casco antiguo. Al pie la Rúa de los Notarios, en la plaza de los Ciento, la tienda que tiene la gente a mano es Supermercados Cancelo. Allí, la Semana Santa ha habido que empujarla, con horarios extendidos hasta la medianoche y jaleo diario sin pausa. Pero ha valido la pena. Lo cuenta el dueño, Alberto Cancelo, mientras una de sus trabajadoras sigue vendiendo esa mañana y apuntando encargos de pan para el día siguiente.

El triple que una Semana Santa normal
«Hemos multiplicado la facturación por catorce en relación a una semana normal, y hemos triplicado lo que suele ser una Semana Santa», afirma el responsable del supermercado, que comparte con Rosa Gutiérrez, la del quiosco, eso de que el tiempo lo cambia todo. El supermercado ha tenido «mucha gente de fuera» que se ha llevado los embutidos o el queso de la tierra para casa.
En una zona central del pasillo, también destacan las pipas La Cuza, en la edición realizada por una empresa exclusivamente para la Semana Santa de Zamora. Da la sensación de que eso también se ha llevado. Todo, en realidad. Sin lluvia, sin frío y con todas las procesiones en la calle, los comercios han vivido una semana antagónica a esas del mes de enero en las que el hielo se apodera de la caja. Atrás queda la congoja de esos tiempos. Esta Pasión ha sido fantástica.
