El Ayuntamiento de Zamora asegura que las cámaras para controlar la entrada de coches en la futura Zona de Bajas Emisiones se instalarán, pero rara vez entrarán en servicio. Una incongruencia, la de destinar fondos públicos a una herramienta en cuya utilidad no se cree, que el Consistorio se ve obligado a hacer «por imperativo legal». «Las cámaras hay que ponerlas porque es obligatorio para regular el tráfico en el caso de que los medidores de dióxido de carbono nos den positivo», ha asegurado el alcalde, Francisco Guarido. Pero la realidad es que las posibilidades de que esos medidores arrojen datos preocupantes son «casi nulas».
«Se van a colocar en previsión de algo que nunca va a suceder», ha puntualizado el concejal responsable, Pablo Novo. «Es una imposición legal» para los Ayuntamientos que en Zamora se aplicará para «no poner en jaque otras subvenciones», ha reafirmado el edil. Las cámaras se instalarán cuando se apruebe la ordenanza de la Zona de Bajas Emisiones, en el Pleno de abril según las previsiones, y se invertirá entonces la subvención recibida por el Ayuntamiento para ello, de menos de 20.000 euros.
La única, ha asegurado el alcalde, que queda por gastar de las recibidas para la Zona de Bajas Emisiones, afirmación hecha en referencia al informe del Consejo de Cuentas que asegura que Zamora es la capital de provincia más retrasada en esta materia y en el que recuerda que la ciudad ha recibido dinero público para implantar ya la Zona de Bajas Emisiones. Las destinadas a la avenida del Ferrocarril, plaza de Puebla de Sanabria y para las calles del centro en las que se ensancharon acercas, cerca de un millón y medio, está ya ejecutada íntegramente. Lo que queda por gastar es algo, ha asegurado Guarido, «residual».
Es precisamente esta inversión destinada a hacer el centro más habitable para los peatones la que hará que ahora no sea necesario restringir más el tráfico, confían en el Ayuntamiento de Zamora. «No es previsible que la aprobación de la ordenanza genere nuevas restricciones», ha apostillado Pablo Novo, que asegura que el tráfico rodado ya se ha visto muy reducido en el centro desde que, por la supresión de aparcamientos, se eliminó todo el tránsito de vehículos que entraban y salían buscando estacionamiento.
