¿Cómo sería un país con un 30% menos de inmigrantes? Es más, ¿cómo sería la España más despoblada sin ese flujo de personas que llegan de otros países? La Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia, ligada al Gobierno central, ha publicado estos días un informe para dibujar el escenario en el que se verían los territorios si se produjese esa reducción en las cifras de hombres y mujeres que deciden mudarse a España desde otros lugares. Y, para provincias como Zamora, la conclusión es clara: «Pondría en riesgo la supervivencia» de bastantes municipios.
El estudio, que tendrá una versión más completa en el segundo trimestre del año, aborda el asunto desde distintas perspectivas. Algunas afectan más a Zamora y otras, como la de la sostenibilidad del sector primario por la falta de mano de obra, impactan menos en la realidad actual de la provincia. Aún así, en líneas generales, el informe apunta directamente a algunos asuntos que están entre los retos clave de la España despoblada.
Por ejemplo, la atención a los mayores. Según el estudio, un recorte del 30% en la llegada de población migrante podría generar un problema muy grande dentro del sector de los cuidados, que ya en estos momentos representa uno de los ámbitos más relevantes desde varios puntos de vista en la provincia. También prevé el informe que esa hipotética bajada de personas extranjeras se notase en la sostenibilidad de los colegios. El mapa educativo perdería centros. Y más aún en el medio rural.
También dentro del apartado de los servicios públicos, el informe alerta de lo que podría suceder si no llegan médicos de fuera de España a a trabajar en el territorio. A nivel nacional, se habla de la pérdida de 63.000 especialistas, pero ese escenario impactaría también en la atención primaria. Conviene destacar que, ya en los pueblos de Zamora, parte del sistema se sostiene en este momento gracias a la presencia de facultativos llegados de fuera.
El informe habla también de las pensiones y de la presión fiscal, pero cita igualmente algunos asuntos más relacionados con el movimiento económico a través de los comercios y los bares. En el caso de la hostelería, la previsión es que, si esa reducción del flujo de entrada se concreta, España perdería 90.000 establecimientos. De nuevo, Zamora mira a la gran cantidad de locales que permanecen abiertos en los pueblos de la mano de personas y familias que han llegado de otras latitudes.
En líneas generales, el estudio apunta a una despoblación más intensa. De hecho, para provincias similares a Zamora, como Soria, Teruel o Huesca, la Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia habla de una caída del 28% de la población en los próximos 50 años si se va hacia las cifras que incluye esta hipótesis. Si la provincia se manejase al nivel de esas tres, se quedaría para entonces por debajo de los 120.000 vecinos, con 46.277 menos.
«Se pone en riesgo la supervivencia de una parte significativa del territorio», insiste el informe, que recalca que la inmigración «ha mitigado la despoblación rural», sobre todo «en los municipios más pequeños y envejecidos». Según el estudio, «en un escenario de baja inmigración, España podría perder cerca de 2.300 municipios». Es decir, un 20% del total. Si Zamora va en la media, el vaciado llegaría a 50 de sus ayuntamientos.
«La inmigración aparece como un factor crítico para comprender la evolución futura de estos territorios. La experiencia de las últimas décadas muestra que los flujos migratorios han actuado como el principal contrapeso a la despoblación», recalca el estudio, que admite el impacto «desigual», pero que incide en la «revitalización» que genera el emprendimiento extranjero.
