La Nacional 525 en distintos puntos de la comarca de Sanabria concentra cinco de los puntos más peligrosos de la red nacional de carreteras, según el ranking que ha elaborado la asociación Automovilistas Europeos Asociados. El tramo que se encuentra más arriba en la lista es el punto kilómetro 113, localizado en el término municipal de Lubián, que es además el segundo tramo más peligroso de Castilla y León (el primero está en León).
La citada N-525 tiene además puntos conflictivos para el tráfico (se tiene en cuenta para ello la intensidad diaria de coches y los accidentes registrados durante los últimos meses) en los puntos kilométricos 52 (Mombuey), 57 (Rionegro del Puente), 84 (Castro de Sanabria) y 50 (de nuevo en Mombuey). En todos los casos es innegociable conducir con precaución. El único tramo detectado en Zamora entre los 250 más peligrosos del país que se encuentra fuera de la N-525 está en otra carretera nacional, en este caso en la N-122. Se trata del punto kilométrico 527, a la altura de Rábano de Aliste.
En la selección de los tramos más peligrosos de España, AEA ha tenido en cuenta los tramos de un kilómetro de carreteras de la Red del Estado (RCE) con un Índice de Peligrosidad Medio en los cinco últimos años igual o superior a 82, Es decir, tramos de carretera que al menos tuvieran un índice de peligrosidad diez veces superior al de la media nacional (el IP medio en las carreteras en 2024 fue del 8,2).
En el caso de las carreteras convencionales, los tramos más peligrosos se han localizado en los kilómetros 55 y 59 de la N-632, carretera que comunica Villaviciosa con Gijón (Asturias), con un índice de peligrosidad que supera en 167 veces la media nacional. El tramo de la N-525 en Lubián ocupa la posición número 15 de la lista nacional.
La conservación, más necesaria
La conservación de la red viaria se demuestra con estos datos como una obligación inexcusable de las administraciones públicas. En este sentido, desde la Subdelegación del Gobierno en Zamora apuntaron este martes que la concatenación de borrascas durante el invierno, con lluvias constantes y heladas, afectó de forma importante a la red de carreteras del Estado. «Se echó mucha sal, mucha salmuera, se han usado las cuchillas y han pasado muchos vehículos pesados», asegura Ángel Blanco, subdelegado del Gobierno de Zamora. El trabajo durante esas semanas se limitó a parchear en la medida de lo posible pero ahora, apuntan las mismas fuentes, «se han hecho estudios y se ha elevado ya una solicitud a la Dirección General de Carreteras con una cantidad importante de dinero», que no se ha hecho pública, para «afrontar las obras de emergencia, porque es necesario actuar para mejorar la seguridad vial». La cantidad no ha sido todavía confirmada por Carreteras.
Con todo, sí se puede avanzar algo de las actuaciones, que estarán en marcha en los próximos días o semanas. La mitad del dinero que venga a Zamora será para la A-52, que presenta un estado francamente mejorable en todo su recorrido por la provincia, desde Benavente hasta el límite con Galicia. También habrá partidas para la N-122 y la N-630. «La idea es empezar las obras ya en marzo, pero si no puede ser arrancaríamos en los primeros días después de Semana Santa», ratificó el subdelegado del Gobierno.
