En materia de envejecimiento, Zamora vive cerca del siglo XXII. La provincia ya tiene un porcentaje de mayores de 65 años superior al que se prevé en España para 2074. En estos momentos, un 32,3% de los residentes en Zamora rebasa la edad habitual de jubilación; a nivel nacional, se espera que la tasa del 30% se sobrepase dentro de casi 50 años. Solo Ourense (32,1) aparece también por encima del promedio que se espera para el país en los futuros años 70.
Ese es uno de los datos sobre la provincia que aparecen en la segunda Estrategia de Equidad Territorial y Reto Demográfico que ha publicado esta semana el Ministerio del ramo, el Miteco. El documento, de 178 folios, analiza el panorama español en lo tocante a la despoblación, pone sobre la mesa datos de todo tipo en relación al vaciado y dibuja algunas posibles soluciones a corto, medio y largo plazo.
Dentro de la parte del diagnóstico, el Miteco apunta una realidad comprobable si uno mira los datos demográficos de los últimos años: en negativo, «destaca la evolución del noroeste peninsular, donde la población ha decrecido significativamente en este siglo». Zamora tiene las peores cifras, pero por encima del 10% de caída están también Lugo, Ourense y León. En sentido inverso, «en el arco mediterráneo, el centro peninsular y las islas se observan incrementos superiores al 10%».
Esos datos ponen en un documento oficial el panorama que afrontan estos territorios noroccidentales, cercanos también a otros territorios de Portugal donde el proceso está siendo similar. Se trata de un fortalecimiento, al fin y al cabo, de quienes argumentan que estas provincias han de recibir, como mínimo, el mismo tratamiento que Soria, Teruel y Cuenca a la hora de contar con incentivos de toda condición para frenar su caída demográfica.
En el documento, también aparecen algunas declaraciones de intenciones del propio Gobierno que tendrán que disponer de alguna decisión más concreta que las amparen, como la de «evitar desde las distintas políticas públicas (vivienda, urbanismo, turismo, transporte, servicios sociales entre otras) que se fomente una excesiva concentración de población» en las grandes capitales y en las zonas costeras que padecen el problema inverso al de Zamora.
Desde el Miteco, también señalan la pertinencia de «potenciar los esquemas de teletrabajo o trabajo parcial a distancia que fomenten la residencia en zonas rurales, así como facilitar la llegada de nómadas digitales a zonas de menor densidad de población y favorecer su integración y arraigo en las comunidades locales».
En la misma línea, el Miteco apuesta igualmente por favorecer la llegada de población extranjera. Por ejemplo, a través de la convalidación de titulaciones académicas y profesionales de terceros países y acceso al permiso de conducción o su canje, así como otras medidas que faciliten la llegada y estancia de inmigrantes en el ámbito rural, especialmente las relativas a permisos de trabajo y residencia.
Por otro lado, el Miteco considera pertinente la creación de un observatorio de equidad territorial y reto demográfico, como instrumento de información, análisis y evaluación para gestores públicos, actores privados, investigación y ciudadanía, «útil para el diseño y seguimiento de normas, planes y programas y
la toma de decisiones».
La población estacional
La estrategia también aborda asuntos largamente reclamados de distintos ámbitos territoriales, como la necesidad de tener en cuenta a la población flotante, la que acude de forma más o menos habitual en veranos o fines de semana u otras temporadas específicas del año a un lugar que no es su residencia habitual. «Detectar estas fluctuaciones es esencial para proveer de servicios a las áreas rurales y reforzar aquellas que no están dimensionadas para soportar grandes cantidades de personas», admite el Miteco.
Ahí entran tanto las infraestructuras (los servicios de telefonía móvil) como los servicios (por ejemplo, para garantizar la atención sanitaria). Este último punto afecta a zonas como Sanabria, donde la población se multiplica especialmente en verano.
