Para reconstruir esta historia hay que viajar al año 2023. En aquel momento, los responsables de la empresa Europarques, que ofrecen cruceros, experiencias y degustaciones en lugares como Arribes del Duero o el Lago, decidieron que era el momento de que el catamarán eólico-solar que usan en las aguas sanabresas, una rareza cara y muy específica, pasara por el taller. Pero lo que debía ser un arreglo puntual se ha convertido en un problema serio, un quebranto económico y un asunto judicializado.
De hecho, la persona que ayuda a explicar los detalles del caso desde la óptica de Europarques es su abogado, Francisco Fernández Martínez, que cuenta inicialmente que el catamarán fue trasladado a un astillero ubicado en la localidad pontevedresa de Mos para el arreglo correspondiente. Esa era la idea, pero enseguida llegó la falta de entendimiento en lo tocante a la intervención, a las cantidades y al propio mantenimiento del barco en la instalación industrial.
La situación se enconó de tal modo, según cuenta el letrado, que fue necesaria la mediación de un perito para aclarar lo ocurrido y fijar las cantidades. Para entonces, según Fernández Martínez, el astillero ya se hallaba en problemas económicos, así que los pagos de Europarques llegaban directamente a las arcas estatales. En todo caso, la cuestión pareció resolverse. Es más, la empresa llegó a pedir los permisos correspondientes para ejecutar el traslado del catamarán a otro astillero para que rematara la tarea.
Pero al llegar se topó con las puertas cerradas. Ahora, según señala Fernández Martínez, tras la presentación de una querella por parte de Europarques, el juzgado ha abierto una vía penal contra el astillero, al que la empresa ha denunciado por coacciones y apropiación indebida. Además, el negocio asentado en Zamora reclama una cantidad importante, cercana al medio millón de euros, por las pérdidas económicas que esta situación le está causando.
Conviene recordar las características específicas del catamarán, ajustadas a la exigencia de un territorio protegido como el Lago de Sanabria. No hay alternativa posible. Son muchos meses sin poder ofrecer los viajes. Además, según su abogado, Europarques teme que el estado del barco sea malo y que el coste de la reparación pueda ser mayor del previsto. Claro, el astillero tiene su versión y, según El Faro de Vigo, niega los hechos e incluso aspira a recibir una cantidad por el perjuicio de tener el barco a modo de prenda en sus instalaciones.
Ahora, desde la óptica de la empresa asentada en Zamora, el primer paso es conseguir una orden para poder recuperar el catamarán y trasladarlo a un nuevo astillero mientras el resto del proceso continúa. Fernández Martínez apunta que, para eso, Europarques deberá solicitar nuevamente unos permisos que tardan en llegar para trasladar por carretera un barco de estas dimensiones. A la historia aún le quedan capítulos. Y el barco aún tardará en llegar a Sanabria.
