El que esperara encontrarse con un Caja Rural-CB Zamora que saliera a comerse la pista para intentar dar el asalto al playoff se daría pronto cuenta de que no era el día. El equipo sufrió posiblemente el descalabro de la temporada en el Ángel Nieto ante Inveready Gipuzkoa. Partido sin ritmo, con una intensidad defensiva nula en la primera parte y poco acertado de cara al aro rival. Se encajaron más de 100 puntos y se perdió de 31 (70-101). Y dando gracias, porque la diferencia llegó a rozar los 40. El amago de reacción en la segunda parte no llegó y, pese a la mejora tras el descanso, hubo que ver más de lo mismo. Se perdieron los cuatro cuartos del partido.
No tiene mucho sentido hablar hoy del rebote, aunque se cogieron 15 balones divididos menos que los rivales. Ni de los árbitros, aunque luego iremos. La cuestión clave fue la intensidad. Avanzaban los minutos de la primera parte y daba la sensación de que el conjunto vasco hacía lo que quería. Encontraban una y otra vez tiros liberados y en defensa pusieron una intensidad que no se encontraba al otro lado de la pista. «Entramos 50 minutos tarde al encuentro», reconocía Saulo. Y tanto, porque en los dos primeros no se compareció. No es la primera vez que el entrenador usa esta misma frase en un postpartido.
El amago de reacción del inicio del tercer cuarto (el equipo llegó a ponerse a 15 como diferencia mínima) se quedó pronto en nada. Primero porque Inveready anotó mucho de tres y, segundo, porque los árbitros decidieron que lo que valía en un lado de la pista no valía en el otro. Le ha pasado ya varias veces a este equipo. Se encuentra una intensidad superior enfrente y sufre para llegar a ese mismo nivel. Y, cuando lo hace, se encuentra con un trío arbitral que no se lo permite. En el momento en el que aspiras a remontar, ciertas decisiones cortan el ritmo y matan la esperanza. A partir de la técnica a Saulo, por una protesta legítima, todo fueron ya minutos de intrascendencia.
La parte buena es que el equipo tiene el trabajo de la salvación casi resuelto y puede permitirse jugar los siguientes partidos sin la urgencia inmediata de vigilar lo que viene por debajo. Para firmar la permanencia sigue habiendo un colchón de cinco partidos a falta de once por jugar, suficiente sobre el papel. El playoff está a uno, aún al alcance de la mano, pero habrá que mejorar mucho sobre lo visto ayer para plantearse estas cotas. La vuelta de la competición, el 6 de marzo en Palencia. Después vendrá Estudiantes.
