Ni el frío ha podido este martes con las ganas de los más pequeños de la casa de apurar los últimos instantes del puente del Carnaval. Pocas cosas gustan más a un crío que disfrazarse cuando el tiempo pide disfraces, así que allá fueron muchos este martes, otra vez, como llevan haciendo desde el martes, a las calles. Con pelucas en la cabeza, pintura en las caras y, sobre todo, ganas de pasarlo bien.
Y al desfile, otra vez, como el domingo. Erizos, furbis, vaqueros… Van pasando los grupos, no más ligeros que el domingo aunque uno lo esperaría en vista de que mañana hay clase. Eso sí, lo hacen con las mismas ganas de fiesta y con mucho público en las aceras (fue un acierto adelantar el desfile, que hace años salía una hora más tarde). No es para menos, lo de las ganas, porque hay mucho trabajo detrás de los desfiles de Carnaval que estos días han salido a las calles en Zamora. Hay grupos de baile que han pasado semanas ensayando, grupos de padres que han echado sus tardes en decorar carrozas, asociaciones que han centrado sus actividades de las últimas semanas en preparar las tardes del domingo y del martes de Carnaval.
El Carnaval más «callejero» de los últimos años bajará el telón el miércoles con el Entierro de la Sardina. Tiempo ahora de asambleas, de pagar cuotas, de ir a buscar velas… En nada toca sacar las túnicas del arcón. El calendario, ya saben, que no perdona.







