La Confederación Hidrográfica del Duero identifica las energías renovables, los proyectos de almacenamiento de energía procedente de fuentes «limpias» y los centros de datos, como el que se pretende instalar en el nuevo polígono de Monfarracinos, como algunas de las dificultades más acuciantes a las que se tendrá que enfrentar la cuenca en los próximos años. Lo hace en el Esquema provisional de Temas Importantes relativo al cuarto ciclo de planificación hidrológica 2028-2033, que se encuentra actualmente en consulta pública, pudiendo presentarse aportaciones hasta el próximo 28 de mayo.
En este contexto, el organismo gestor de la cuenca explica que «el nuevo marco político de generación eléctrica a través de energías renovables está suponiendo un incremento del uso de tecnologías de plantas solares fotovoltaicas (PSFV), eólicas, producción de hidrógeno verde y biogás, almacenamiento hidráulico» y otras tecnologías «que pueden suponer presiones adicionales sobre las masas de agua donde estos proyectos se ubican». Una realidad con la que la CHD asume que tendrá que lidiar en los próximos años.
Así, la Confederación asegura que ciertas industrias conllevan una «presión elevada» sobre masas de agua «que pueden llevar al incumplimiento de los objetivos ambientales». Enumera, entre otras, la industria de producción de energía renovable (fotovoltaica, termosolar, eólica o hidraúlica), con «elevada ocupación del suelo); la industria de almacenamiento de energía y los centros de tratamiento de datos. La CHD asegura que en los últimos años ha emitido informes para más de 300 parques solares con una ocupación total de más de 35.000 hectáreas y de parques eólicos «que pueden generar un impacto en el estado de las masas de agua por modificar la permeabilidad del suelo, modificar el régimen hidrológico e incrementar el aporte de sólidos» con procesos erosivos.
Además, estas instalaciones se proyectan, en múltiples ocasiones, «con líneas de evacuación de decenas de kilómetros que suponen cruces y paralelismos con masas de agua y otros elementos de la red hidrográfica, y se superponen con espacios protegidos como reservas hidrológicas y espacios Red Natura 2000, a los que afectan de manera importante». La autoridad ambiental de Castilla y León ha establecido la obligatoriedad de líneas de evacuación subterráneas, «que benefician a determinadas especies pero que suponen una presión adicional sobre las masas de agua en función de cómo se ejecuten», dice la CHD.
Las limitaciones para instalar renovables (no pueden estar en espacios protegidos, en regadíos y a una distancia mínima de núcleos habitados) no se han elaborado, lamenta la Confederación, teniendo en cuenta las limitaciones a las que obliga el uso del agua. «El Plan debería tener en cuenta las presiones e impactos de estas instalaciones sobre el estado de las masas de agua y el riesgo que esto puede suponer para el cumplimiento de sus objetivos medioambientales y, en su caso, establecer limitaciones para la implantación de estas industrias en las zonas más sensibles desde el punto de vista ambiental e hidrológico y con mayor riesgo de afecciones importantes», dice la Confederación Hidrográfica.
La CHD también prevé un problema con el hidrógeno verde. Es esperable que se desarrollen proyectos de hidrógeno verde en los corredores ferroviarios y alrededor del futuro gasoducto paralelo a la Ruta de la Plata (sistemas de explotación del Tormes, Esla y Bajo Duero) y el futuro interconector de hidrógeno Portugal-España, ejes, ambos, que discurren por la provincia de Zamora. No existen actualmente reservas específicas para este uso y en muchas zonas centrales de la demarcación el estado de los acuíferos no permite extracciones, máxime teniendo en cuenta los volúmenes solicitados, de «miles de metros cúbicos» para las plantas pequeñas y de «millones de metros cúbicos» para las grandes.
En el caso de los centros de datos, una cuestión de la que la semana pasada ya alertaba Ahora Decide al hilo de la instalación que se proyecta en Monfarracinos, la CHD también ve problemas con el uso de agua necesaria, miles de litros diarios para refrigerar las máquinas. «Las reservas para uso industrial no se diseñaron para responder a la elevada demanda de estos centros de datos», dice la gestora de la cuenta. «Posibles solicitudes de recursos para centros de datos en la CHD tienen difícil encaje por la falta de reserva específica», apuntan las mismas fuentes. «Los nuevos usos de agua destinados a la implantación de industrias de producción y almacenamiento de energías renovables podrían tener un efecto negativo al incrementar el número de masas de agua superficiales en riesgo por alteración hidrológica de la demarcación, así como incrementar el nivel de extracciones en masas de agua subterránea», concluye la Confederación.
