Cada vez que el Barakaldo visita al Zamora CF, me acuerdo inevitablemente de Senel, aquel delantero que llegó a jugar varios ratos en Primera con el Deportivo de la Coruña y que, en la temporada 2007-2008, estuvo a punto de conducir a los rojiblancos al fútbol profesional por primera vez. No pasó y no ha pasado desde entonces. Pero ese no es el caso. El tema va por el hat trick que el tipo metió en la segunda parte del duelo de aquella temporada contra los gualdinegros (ahora de un doble azul extraño), a pesar de jugar tocado, para remontar el 0-2 inicial.
Si uno mira los datos, comprueba que el Barakaldo no ha ganado en el Ruta de la Plata desde entonces: tres derrotas y un par de empates. El último, este domingo de mañana en el que los vizcaínos no vencieron, pero se llevaron el sabroso botín de la igualada al final. Mientras los rivales rascan, los tiempos de dudas aparecen en el Zamora. Hay un poco de runrún. La gente empieza a cuestionar si hay materia prima para pensar en un año como aquel de Senel. Y Linares. Y Vallecas. Son lugares comunes para la hinchada del club. Referenciales, al fin y al cabo. Uno piensa en ello cuando habla de ambición, igual que la gente del Atleti aspira a que los suyos sean campeones como en el 96.
El plan de la propiedad es trascender aquello. Pasar por encima. Subir. Si no este año, el que viene. Pero ahora, al menos, jugar los partidos decisivos por el ascenso. Lo que pasa es que eso queda grande todavía. Y se ve enorme si uno contempla lo que ha pasado en las últimas semanas: victorias justitas, empates sin sabor y alguna derrota clara, como la de Mérida. No es un drama, pero sí un bache. Para pensar en cotas altas hay que avanzar.
Lo mejor es que este grupo ya reaccionó una vez. Se fue Sabas, vino Cano y la película cambió. De mirar abajo a plantarse arriba. Y ahora está Abde. Vale la pena detenerse en él por un momento. Muchas veces parece que no interviene, que pasa desapercibido, que hay fases del juego que le son ajenas. Pero cuando encara es tan dañino que esos paréntesis se olvidan. Dos asistencias este domingo. El gol contra el Racing de Ferrol. La mejor jugada del partido en Mérida. El extremo acumula impactos.
Agarrados a Abde, a la presión de Losada, a la vuelta de Ramos o a las paradas de Fermín, el Zamora tiene que sujetarse en la temporada y dar otro paso si quiere cumplir con lo encomendado. Si no, habrá que seguir con los lugares comunes de siempre. Por cierto, por si quieren otro recuerdo bonito para ser felices en una semana así así en clave rojiblanca, allá va un aniversario: el miércoles se cumplen 25 años del 0-4 en el campo del Real Madrid B. Busquen el resumen para alegrarse el rato.
