Yendo por orden en el dial, la primera en aparecer es Uxúa Delgado, que da los buenos días desde el 99.7 de la FM, el dial de Onda Cero. En el 101.8 espera, en RNE, Luis Ángel García. Un poco más allá, en el 103.1 de Radio Zamora-Cadena SER uno escucha a Marichu García y media vuelta más adelante (para los que aún usen transistor) aguarda Ángel García, en COPE. Son cuatro de las voces más escuchadas de la radio en Zamora, medio de comunicación que aún guarda a los pocos periodistas que madrugan de verdad. Medio que se enfrenta a transformaciones, que vive su particular crisis existencial a la que une la general de la profesión y que tiene algunas cosas buenas. Crea compañerismo, sobre todo, como muestra la relación de los cuatro locutores zamoranos. Competidores en las ondas, colegas en torno a un café.
Con motivo del 13 de febrero, día en el que se cumplen 129 años desde que el italiano Guglielmo Marconi llevó a cabo la primera transmisión de radio de la historia (por ello se celebra el Día Mundial de la Radio), Delgado y los tres Garcías acuden a la llamada de Enfoque para hablar de su medio y, en general, de esta profesión que tanto sufre. Todos, cuando hablan de su trayectoria profesional, hablan de perseverar, de arrancar haciendo prácticas aquí y allá, «pagadas poco, mal y tarde» como asegura Luis Ángel, para conseguir «meter la cabeza», esa frase tan usada en el gremio, en algún sitio.

Todos lo consiguieron. Ángel García arrancó haciendo prácticas en COPE y antes de establecerse ya definitivamente en la emisora pasó por La Opinión de Zamora, por El Adelanto y fundó Zamora24Horas. Luis Ángel García acabó la carrera en 1989 en Bilbao y comenzó a hacer prácticas en RNE, trabajó algo en Antena 3 Radio y regresó a la emisora pública, donde trabaja ininterrumpidamente desde 1999. Marichu García, alumna de la segunda promoción de Periodismo de la Pontificia, hizo sus prácticas de primer año en El Correo de Zamora y las de segundo en Antena 3 Radio, donde quedó «deslumbrada» por el medio. Hizo prácticas en Cadena SER Madrid coincidiendo con Iñaki Gabilondo, Concha García Campoy, Juan Ramón Lucas, Carlos Llamas o José Ramón de la Morena para regresar a Zamora y trabajar en Onda Cero, hasta que la fichó Carlos Pedrero para la SER. El puesto que dejaba lo «enganchó» Uxúa Delgado, periodista de Pamplona, que traía la experiencia de haber hecho prácticas en RNE pero que era, sobre todo, periodista de prensa escrita. Trabaja en Zamora desde entonces y, con un paréntesis de por medio, inició la nueva etapa, que aún se mantiene, en 2019. Como curiosidad, una anécdota: Ángel uso los apuntes del primer curso de Marichu porque se los prestó el hermano de ella, años después de que la periodista acabara la carrera. Hasta que se realizó este reportaje, Marichu no lo sabía. «¿Te sirvieron?», pregunta Marichu. «Algunas asignaturas, mucho».
Pero volvamos a las prácticas, a los inicios, al llamar a la puerta de la emisora y «preguntar si podías quedarte allí en verano», como recuerda Marichu. «Y te decían que sí y para allá ibas, el caso era trabajar», puntualiza Ángel. ¿Ha mejorado la cosa? «Poco», coinciden todos. «Ahora hay convenios y sí se puede decir que la gente que está de prácticas en verano cobra algo, poco, pero algo», apostilla Uxúa. «Cobran poco, pero es que en realidad en la profesión se cobra poco. Nosotros, para los años que llevamos trabajando, cobramos poco», añade Luis Ángel.

Los cuatro celebran haber acabado en la radio, el medio que según las encuestas goza de mayor credibilidad entre los ciudadanos. A nivel general aporta eso, confianza, inmediatez, valores que a nivel local, como es el caso de Zamora, se multiplican. Y se añaden otros. «Es la voz de tu vecino. Aporta proximidad, cercanía…», reflexiona Marichu. «Eso sí, pero la inmediatez, con los periódicos digitales, ya es otra cosa», añade a la conversación Luis Ángel. «Se ha perdido un poco la exclusividad» de lo inmediato. «No se pierde, se comparte», asegura Ángel, que sabe lo que es trabajar en medios de ambos lados de la conversación. «Es un plus, pero no creo que el gran valor de la radio sea llegar los primeros», dice Uxúa, y apostilla Marichu: «El valor es la persona. La que te levanta por la mañana, te acompaña durante el día, te dice lo que te tienes que poner antes de salir a la calle, si hay tráfico para llegar al trabajo. Lo que más valor tiene es la complicidad».
La radio es necesaria, es evidente eso. Iñaki Gabilondo decía que su éxito radica en que es el único medio que no requiere exclusividad al remitente. Leer un periódico necesita la atención del lector. Ver la tele, la del espectador. La radio no, permite escucharla mientras se trabaja, mientras se conduce. Casi mientras se habla con otra persona. Y eso es un plus. «Cuando hay una tragedia, cuando ha pasado algo grave, la gente se va a la radio». El día del apagón se acabaron los transistores en las tiendas, por algo será. «Nunca hay que dar la batalla por perdida», ni la de los públicos jóvenes ni la de tirar para adelante de un oficio, el periodístico, siempre en el ojo del huracán. «La gente no dice que algo es verdad porque lo ha visto en redes sociales». Pero lo de «esto lo he oído yo en la radio» sigue pesando, celebran los periodistas locales.

Al hablar de la inmediatez es obligado hacer parada y fonda en Internet. A la radio le ha supuesto un cambio brusco. «Los jóvenes dicen que no escuchan radio, pero oyen podcast, que para el caso…», asegura la responsable de Onda Cero. La conversación lleva a Youtube, a Twitch, a los influencers y a la manera de informarse de la juventud, tan alejada de lo que estos cuatro periodistas han vivido y de lo habitual hace unos años. «Es que los chavales de ahora no escuchan la radio», se lamenta Luis Ángel. «Ni siquiera tienen instaladas las aplicaciones». De tener transistor en casa «ni hablamos, claro». «Pero volverán, cuando cumplan años volverán» porque cambiarán la manera de informarse, contesta el otro García, el de COPE.
Todos coinciden en algo, y es en la ventana de oportunidad que Internet ha abierto a la prensa local y, en concreto, a la radio. A cualquiera le resulta desesperante el cambio de emisora cuando viaja, ese interrumpirse una conversación a la altura de Topas y cambiar lo que interesa en Zamora por lo que es ajeno en Salamanca. «Con las aplicaciones ahora es fantástico, te puede escuchar gente de Zamora que esté en cualquier lugar del mundo», celebra Marichu, la más entusiasta de los cuatro, la más defensora del futuro de los medios tradicionales. «Es cierto que no tenemos el grueso de nuestra audiencia en la gente joven, pero la gente oye la radio», asegura, y cita el Estudio General de Medios, que da fe de que, en la provincia, 90.000 personas declaran oír radio a diario: «Es cierto que nuestra población está envejecida, pero eso es mucha gente». «La cuestión es no resignarse y buscar nuevas fórmulas para atraerlos», apunta Uxúa. Ángel García, voz autorizada del periodismo deportivo local, lleva la ventana de oportunidad justo ahí. «Muchos nos aficionamos a la radio escuchando los programas de deportes del fin de semana. Esa sigue siendo una puerta de entrada al medio», apunta.
Redacciones cada vez más pequeñas
Uxúa cambia el tercio y pide poner el acento en el asunto laboral. «Hay que cuidar un poco más las redacciones, que se han quedado muy pequeñas, casi no hay gente». Y eso va en contra del buen periodismo. Las agendas informativas oficiales están cada vez más cargadas, las redacciones tienen menos profesionales y la actualidad lleva casi a un «calco» entre medios de comunicación del que es difícil salir. «Es complicado ahora centrarte en un tema, seguirlo varios días, informar con la profundidad que se informaba antes», lamenta Luis Ángel mientras Marichu pone también el acento en la técnica. Hacer un programa de radio en los ochenta o los noventa era prácticamente una obra de ingeniería. Se necesitaban conocimientos técnicos altísimos para poner música o para pasar llamadas. «Ahora hay compañeros que emiten en autocontrol. Se gestionan ellos las melodías, se pasan las llamadas, se ponen los cortes de voz. A mí, si me tocara hacerlo, me parecería impensable», asegura la responsable del Hoy por Hoy.

Y, al igual que los periódicos tradicionales ahora hacen vídeo o podcast, las radios hacen información escrita. La llegada de Internet ha sido un camino de doble dirección en este sentido. «Vas a una rueda de prensa, grabas cortes, haces foto, llegas y trabajas la radio y luego lo escribes para la web…» enumera Ángel García. «Te encuentras con más trabajo que antes en una redacción con menos personas». Y claro, el tiempo da lo que da, así que contar una exclusiva, arrancar tiempo a la agenda para un reportaje o una entrevista, se convierte en un triunfo. Sea como fuere, los oyentes siguen al otro lado. Quizás lleguen más tarde, pero llegarán, claro, como llevan haciéndolo ya casi 130 años. Y los que queden. Que no nos falte la radio.
